El béisbol menor vive estos días de COVID-19 con pesadumbre; los programas de desarrollo están cerrados, igual las academias de MLB sin siquiera saber si habrá otra firma este año. Para las pequeñas ligas, esas que toman a los niños desde los seis años y pueden tenerlos hasta los 18, el panorama es igual de tenebroso.

Es un sector que depende del menudeo, de las cuotas que pagan los padres, que ahora tienen a los niños en casa y hay que reservar los recursos para los temas esenciales.

John Carmona, que preside la liga más vieja del Gran Santo Domingo, dio el grito de auxilio de un sector que emplea miles de personas, desde entrenadores a secretarias, con personal de mantenimiento y seguridad.

“Les hago un llamado a las autoridades para que en la medida de lo posible sean auxiliados cientos de entrenadores del país, que al día de hoy están sin recibir ingresos para el sustento de su familia, yendo a la deriva y sin un rumbo a seguir”, escribió en Twitter Carmona, presidente de la Academia La Javilla.

Solo la asociación del Distrito Nacional tiene registradas 36 ligas.

“Si hago una evaluación sincera, en cuanto al impacto de este virus en la clase deportiva, incluyendo ligas, programas y entrenadores, luego de las medidas dictadas por nuestras autoridades, a lo que respecta al distanciamiento social, es contundente, todos dependen del día a día”, publicó el también presidente de JC Academy.

El Ministerio de Deportes tiene en su nómina a 117 monitores de béisbol en todo el país, a quienes paga entre 10,000 y 20,000 pesos al mes. La compra de utilería es otro capítulo que se cubre con las cuotas y patrocinios.

“Los entrenadores viven del pago de mensualidades para el desarrollo de los jóvenes que practican deporte” indicó Carmona.