Luego de varios años en Viena, Beethoven ya se había establecido como un virtuoso del piano y como un prometedor y sorprendente compositor. Cerca del año 1800 declaro que no estaba satisfecho con lo que había hecho hasta el momento. Necesitaba un nuevo comienzo. Este se marcó en 1804 con una de las obras que más impactaron la historia de la música.... La Sinfonía No. 3.

Con ella nace un segundo período de creación. Esta etapa de su vida cubre los años entre 1802 y 1812. Con una sordera galopante, sigue adelante pese a todos sus sufrimientos de salud y reveses amorosos, entrando en un periodo de excepcional madurez musical lo que lo convierte en el tipo de figura que dominó la imaginación del siglo XIX.

Es un período fecundo para Beethoven, donde se siente orgulloso de poder tener ingresos suficientes que le permiten vivir cómodamente, sin embargo siguió siendo el hombre hosco que recorría las calles con cara de pocos amigos cantando y murmurando, extraño y excéntrico.

Nos ocupa la Sinfonía No. 3, la cual marca un antes y un después en la historia de la música. Esta tercera Sinfonía tiene una larga historia. Por muchos años Beethoven se hizo eco de los ideales de la Revolución Francesa, la democracia, igualdad, libertad y fraternidad ¨liberté, égalité et fraternité¨.

Originalmente Beethoven dedica la Sinfonía a Napoleón Bonaparte. En el revolucionario francés, el compositor veía al libertador de Europa. De la misma manera , el compositor se imaginaba como el libertador de la música. Cuando a Beethoven le llega la noticia de que Napoleón se había proclamado Emperador, el compositor indignado calificó a Bonaparte como un hombre ordinario, ambicioso y sin ideales, en un arranque de rabia tacha el nombre de Napoleón de la sinfonía y la nombra Eroica. Al final la dedica a su mecenas y amigo el Príncipe Lobkowitz, al que las guerras napoleónicas sumieron en la pobreza.

Beethoven toma la forma de la sinfonía clásica de Haydn y Mozart y amplía sus proporciones, la nueva sinfonía rompe moldes de todo tipo. Tiene una duración de 45 minutos, el doble que sus dos anteriores sinfonías y refleja el nuevo espíritu romántico, sus movimientos: Allegro con brio. Marcia funebre (Adagio assai) ... Finale (Allegro molto–Poco andante–Presto) son mucho más complejos que todas las obras que la precedían. En un inicio la critica la calificó como “‘pesada e interminable”. Pasando a ser con el tiempo un triunfo absoluto del compositor. Se estrena al público en abril de 1805 en el Theatre an der Wien de Viena con el propio Beethoven en la dirección. Son muchos los directores de orquesta que califican la Eroica como el amanecer del romanticismo musical. En la imponente Eroica se escucha a Beethoven, el hombre, con toda su fuerza elemental y cambios de humor.

Tercera Sinfonia, Ricardo Mutti, Director Orquesta de Filadelfia

También entre 1802 y 1812, compuso los tres famosos cuartetos de cuerda Rsumosky, nos 7,8, 9, el cuarto y quinto concierto de piano, el maravilloso y único concierto de violín y las sinfonías de la 4 a la 8. Durante esos años, de intensa producción tenemos también algunas sonatas para piano incluyendo la no. 21 Waldestein, la no. 23 la famosa Appasionata, su única opera Fidelio y la sonata para violín y piano The Kreutzer.

Los valores que Beethoven llevaba en el corazón desde la época de Bonn permanecían como una tensión interior, emblemas de una utopía quizás irrealizable en el mundo. Tal como habían demostrado la experiencia de la Revolución francesa y la trayectoria de Napoleón, su puesta en práctica había implicado casi de inmediato su más completa desfiguración. Aquella revolución política que tanto ansiaba, Beethoven la transfirió a un plano puramente sonoro y la música de Beethoven se convirtió en una revolución continua que todavía perdura hasta el día de hoy.