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Mexico

La izquierda socialdemócrata

25 de Agosto de 2019

Por Jaime Rivera Velázquez

De las dos grandes tendencias de izquierda desplegadas durante el siglo XX —la socialdemócrata y la comunista—, la más exitosa en muchos sentidos fue la primera. Originada en el último cuarto del siglo XIX y encabezada por el Partido Socialdemócrata alemán, la socialdemocracia pronto se implantó en gran parte de Europa.

En sus primeras décadas, los partidos socialdemócratas y socialistas se concentraron en la formación de sindicatos y en la conquista de reformas sociales: mejoras salariales, jornada de ocho horas, salud, educación pública. Simultáneamente, esta izquierda fue impulsora de la primera ola democrática: libertades políticas, gobierno parlamentario, sufragio universal. En la medida en que lograban reformas sociales y políticas, los partidos socialistas relegaban de hecho sus pretensiones revolucionarias. Eduard Bernstein, hacia 1895, fue el primer dirigente socialista en refutar abiertamente las tesis marxistas de la revolución proletaria: el capitalismo no se derrumbaba, más bien se fortalecía; la clase obrera no se depauperaba, sino al contrario, su nivel de vida tendía a mejorar; la pequeña propiedad, el campesinado y las clases medias, lejos de desaparecer, se adaptaban al capitalismo; la dominación de la burguesía no era tan tiránica como se anunciaba y más bien el Estado empezaba a democratizarse. En otras palabras, concluía Bernstein, los obreros tenían mucho que perder intentando una revolución y mucho más que ganar por medio de reformas sociales y democráticas.

La Gran Guerra iniciada en 1914 provocó una crisis en la izquierda internacional. Las clases trabajadoras de las potencias beligerantes fueron arrastradas a pelear unas contra otras. A raíz de la Revolución Rusa, surgieron los partidos comunistas, con orientación revolucionaria. Pero después de la guerra, la socialdemocracia se recuperó y ganó mediante el voto espacios de poder. En Alemania, los socialdemócratas fueron constructores de la República de Weimar; en Austria, los socialistas ganaron el gobierno por breve tiempo; en Gran Bretaña, los laboristas formaron gobierno con los liberales; en Suecia, los socialdemócratas conquistaron el gobierno desde 1932 y lo conservarían por más de 40 años; en Francia, en 1936, los socialistas encabezaron una coalición de izquierda, y en España, los socialistas participaron en los gabinetes de la República.

Desde el fin de la Segunda Guerra Mundial y hasta finales de la década de 1970, se dio el auge de la socialdemocracia europea. Por sí sola o en coalición con fuerzas de centro, la socialdemocracia impulsó reformas que cambiarían sustancialmente el rostro social de Europa. Dentro del capitalismo, las políticas socialdemócratas ampliaron como nunca los derechos sociales, consolidaron las libertades civiles, nacionalizaron servicios públicos, redujeron la pobreza, crearon el llamado Estado de bienestar. En el marco de una economía de mercado, el instrumento más eficaz para disminuir la pobreza y las desigualdades fue una política fiscal redistributiva: altos impuestos para sufragar derechos sociales universales. Pero el Estado benefactor cuesta mucho y con el tiempo entró en crisis.

Durante la década de 1980, la izquierda sufrió retrocesos, a medida que avanzaban en el mundo las políticas neoliberales. Después sobrevino el derrumbe del comunismo, y el capitalismo liberal pareció el único camino viable. Aun así, algunas fuerzas socialdemócratas pudieron renovarse y adaptarse a las nuevas tendencias económicas. El Partido Socialista Obrero español, con el liderazgo de Felipe González, fue ejemplo de modernización desde la izquierda; la Tercera Vía abierta por el laborismo inglés dio la pauta para una nueva izquierda democrática, que sumó a su proyecto el ambientalismo y los derechos de las minorías.

Hoy día, la derecha neoliberal y los populismos de izquierda y de derecha, dejan poco espacio para la izquierda democrática. Pero la experiencia de la socialdemocracia podría dar lecciones para volver a conciliar la prosperidad, la libertad y la inclusión social.

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