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Mexico

Violación: El delito problemático

Sin apoyo

 Es uno de los delitos que menos se denuncian, la principal razón es que  es tratado de una forma deficiente e insensible por el  sistema de justicia .

Causas

La dureza del proceso, el miedo de las víctimas a no ser creídas y el temor al señalamiento social explican la baja tasa de denuncias

Volver al dolor

La agresión afecta “al aspecto más íntimo de la persona, su libertad sexual”, y después de vivir una de pánico extremo, denunciar significa revivirlo.

Por: Juan Pérez
Ilustraciones: Melike Kara 
Diseño: Édgar de la Garza
Edición: Quetzali García

Mientras espero ser recibido por algún doctor en la Fiscalía General de Coahuila en el área médico legal, llega una doctora con un reporte reciente de una revisión ginecológica-proctológica de una niña de 15 años que padece una dificultad en el habla. 

Escucho que al momento de realizar la revisión en el área genital no se encontraron hallazgos, pero que la revisión confirmó que se trataba de un caso de violación reciente: “la adolescente presentaba dilatación y cicatrices en el área anal”, reporta la doctora. 

La doctora también menciona la información que pudo proporcionar la adolescente. Ella relató que su madre suele salir a trabajar y su padrastro de 40 años se queda a su cuidado, es en esos momentos en los que el padrastro veía la oportunidad de violarla analmente. Además, la adolescente mencionó que esto es una situación que ocurre desde hace un año. 

La misma doctora, quien le está reportando a una ayudante del médico encargado, añade: “Esto pudo ser otro caso donde no se hizo una investigación por el delito de violación, por fortuna la adolescente tuvo la confianza de comentárselo a una prima, quien a su vez tuvo el valor de comentárselo a su abuela. La abuela cumplió con no quedarse callada ya que ella tomó la decisión de interponer la denuncia”.

El Código Penal de Coahuila en el artículo 224, estipula que se considera violación cuando por medio de violencia física, psicológica o moral, una persona tenga cópula (relaciones sexuales) con otra sin su voluntad. En el caso de menores de 15 años, como el caso de la joven que menciona la doctora, se le nombra violación equiparada. 

Existen otros términos legales, como la “violación impropia”, la cual implica introducción por vía anal o vaginal de un elemento o instrumento distinto al pene.

Estoy en la fiscalía de Coahuila para tratar de profundizar en el delito de violación, un delito que según las denuncias registradas por del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) aumentaron en el país 8.5% de 2017 a 2018 y en Coahuila 14.8% .

Pero pese al aumento en las denuncias, sigue siendo un delito que se denuncia poco, según especialistas consultados. Inclusive el Diagnóstico de Violencia Sexual, señala que aproximadamente 94% de los delitos de índole sexual, incluyendo el de violación, no son denunciados.

 “La cifra de casos no denunciados es difícil de determinar pues no se puede saber con certeza”, asegura Ernesto Posada, el médico legista de la fiscalía de Coahuila en la región Laguna.

En base al registro del área de medicina legal de la Fiscalía de Coahuila, en el año 2018 en Torreón, se realizaron 14 exámenes gineco proctológicos a niños de entre cero y cinco años, 11 a menores de entre seis y diez años, 38 a personas de entre 11 y 20 años, 16 a personas de entre 21 y 30 años, tres a personas de entre 31 y 40 años, uno a una persona de entre 41 y 50 años y solo cinco personas no aceptaron el examen. Del mes de junio de 2016 al mes de agosto de 2017, se realizaron 141 exámenes de este tipo. 

El examen gineco proctológico y de lesiones es un examen que se realiza para encontrar hallazgos de violación o lesiones como dilatación, cicatrices, desgarres, quemaduras.

Adriana Romo, miembro de la Red de Mujeres de La Laguna, aclara que los datos presentados, son solo los casos reportados ante alguna institución gubernamental. En la región Laguna, por ejemplo, asegura que de 2014 a 2017 aumentó 200% el delito de violación. Sin embargo, Romo explica que la cifra de casos no reportados variará dependiendo de a quién se le pregunte. 

“Algunos creen que la cifra real de casos de violación puede ser el triple de la reportada o incluso más”, expone.

Agresor en casa

Ernesto Posada refiere que estadísticamente, el agresor número uno está en casa: un padre, un padrastro, un tío, un abuelo, o hasta el mismo esposo. De hecho, datos de la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (2016), señalan que 4.4 millones de mujeres de 15 años y más, sufrieron abuso sexual en su infancia, siendo el tío o algún primo los agresores más frecuentes. También la misma encuesta señala que al menos 41.3% de las mujeres de 15 años y más en el país, han sufrido algún tipo de violencia sexual a lo largo de su vida. Además, 6.5% de las mujeres de 15 años y más, reportan haber sufrido violencia sexual por parte de su pareja. 

Contrario a lo que se suele pensar, el doctor Ernesto Posada asegura que entre el 40 y 70% de los casos, el violador es un conocido y está dentro del entorno familiar.

“Los niños en estos casos son los más vulnerables. Hay una concepción de la gente que no se dedica a tratar los casos de violación, de que el violador está acechando a una mujer que va pasando por un callejón obscuro, la agarra y la viola, lo cual es erróneo”, platica.  

Según el “Manual de Criminalística y Ciencias Forenses” de María José Anadón, investigadora española, existen varios mitos alrededor de la violencia sexual, por ejemplo: si no se resistieron al abuso es porque lo disfrutaron, el mayor riesgo está en la calle, los abusos sexuales son infrecuentes en las familias, la víctima pudo haberse defendido, la víctima se enamora de su atacante, las víctimas confunden la imaginación con la realidad, los agresores son enfermos mentales que están aislados socialmente y tienen un perfil de personalidad especifico con perversiones.

Todos, según especialistas, son mitos que siguen permeando en la sociedad. 

Y cuando la víctima es menor, algunos mitos o frases de excusa que suelen escuchar los especialistas, son: no es algo frecuente, los niños ya conocen sus derechos, a mis hijas e hijos jamás les va a pasar, los niños confunden la realidad con la fantasía, es un fenómeno relacionado con la pobreza, lo inventan para llamar la atención o les gusta, las madres son cómplices, se vuelven pervertidos o repiten el patrón, solo los pedófilos los atacan, se requiere mucho tiempo para abusar sexualmente de los niños

¿Qué hay detrás?

Al preguntarle al doctor Ernesto Posada sobre si existe una forma de actuar del violador, señala que el modus operandi es repetitivo al momento de cometer el delito, pero esto no significa que todos los que han violado actúan de la misma manera. Esta conducta, dice, es algo natural dentro de la mente del violador. Las características que las victimas tienen, hablan de la patología del sujeto, esto puede ser de ayuda para determinar el perfil de un violador. 

Menciona que cuando se trata de niños, el victimario suele ser incapaz de sostener una relación con una mujer adulta, tiene un órgano sexual de proporciones pequeñas o no pueden tener relaciones sexuales con normalidad.   

“Aquel que ha violado o que tiene pensado perpetrar el acto, puede ser alguien aparentemente normal, no existe un perfil físico que identifique al violador, tampoco hay una conducta o profesión que lo revele, puede ser cualquiera”, expone Posada.

Sin embargo, refiere que el motivo de los agresores tiene mucho que ver con su historia familiar, pues el sujeto que agrede a su acompañante o pareja, usualmente repite el esquema de lo que vivió en su infancia: el hijo que fue violado en la infancia suele repetir el acto, entra en el llamado “circulo de violencia”, explica el especialista.

Según Ernesto Posada, el factor por el que un depredador sexual más frecuentemente comete el delito es porque tiene un alto componente sexual y no lo maneja. Ejemplifica que los policías, miembros del ejército, personas que no tienen domicilio físico o aquellos que tienen alto nivel de cansancio debido a su trabajo, pueden y suelen volverse depredadores sexuales debido a que no tienen con quién satisfacer su necesidad natural de sexo. 

Es común, añade el funcionario de la fiscalía, que si el agresor es hijo de una prostituta, de una madre infiel o de varias parejas, desarrolle un odio hacia la mujer. Para ese tipo de agresor todas las mujeres están en el mismo plano que su madre y las agrede de manera física y verbal. Sujetos con este tipo de patología, repetirán el delito. 

Hay dos ejemplos en la región que ayudan a ejemplificar que cada violador es diferente. Uno es el llamado violador serial de Gómez Palacio que fue capturado en 2014, era un sujeto que buscaba mujeres casadas y observaba a qué hora salía el esposo para entonces perpetrar el acto, le gustaba atacar mujeres casadas por el riesgo que involucraba ser descubierto. Otro ejemplo es el agresor del “Volkswagen rojo”, en el que un sujeto convencía a niñas de primaria a subirse a su coche y las agredía sexualmente. Fue puesto en libertad y huyó a la ciudad de Aguascalientes para cometer los mismos actos. Posteriormente fue asesinado. 

El médico psiquiatra y forense Leopoldo Ortega-Monasterio Gastón, profesor de la facultad de medicina de Barcelona y de Salamanca, en un estudio realizado con 97 agresores sexuales, encontró que en 88 de ellos había una o varias psicopatologías como trastorno de la personalidad antisocial, trastorno de la personalidad prepsicótica, oligofrenias (deficiencia en desarrollo intelectual) y alcoholismo crónico. Existen varios intentos de describir la patología del violador, pero no ha habido uno solo que logre determinar un patrón infalible de conducta, cada caso es diferente al igual que con las víctimas, las motivaciones y características del agresor también son particulares.

El agresor sexual no va a dejar de serlo por simple decisión, explica Ernesto Posada. Son personas que están enfermos y requieren tratamiento. Por ley se debe proporcionar atención médica a todo agresor sexual, aunque esto no ocurre ya que el objetivo del estado es enjuiciarlo y encarcelarlo. Posada señala que no existe personal capacitado para brindarle la atención que requiere. Debido a que el agresor jamás fue tratado, es alta la probabilidad de que vuelva a delinquir una vez que cumpla su condena, considera el especialista.

Castigos

El Código Penal de Coahuila señala en el artículo 224 que se impondrá una pena de entre de 7 y 14 años por el delito de violación, y cuando el victimario es el cónyuge la pena es de 3 a 10 años. Cuando ocurre contra una persona incapaz de comprender el acto se aplica una pena de entre 9 y 16 años, al igual que cuando ocurre con una persona menor de 15 años, esto según el artículo 229. 

Anteriormente cuando ocurrían dos o más delitos en una violación, solo se castigaba la violación, sin embargo, ahora se castigan los delitos por separado. Hasta el 2005, en México no se consideraba como delito la violación cometida por el cónyuge. Acorde con la Dirección de Seguimiento del Sistema para Prevenir, Atender, Sancionar y Erradicar la Violencia Contra las Mujeres, hoy en día sigue habiendo 11 estados en el país cuyo código penal no tipifican la violación conyugal como delito. En Coahuila y Durango la violación al cónyuge es considerada delito.

La condena por violación puede ser aumentada de acuerdo con el artículo 228 y 231 si es cometido por más de una persona o por un familiar directo mayor (en caso de que el victimario tenga patria potestad o tutela de la persona violada, esta le será retirada), se utilice abuso de poder, cometa el acto en un vehículo particular o de servicio público, en un lugar despoblado o en un inmueble público. 

Si el victimario es servidor público, se ordena su destitución y se le inhabilitará entre 10 y 15 años para poder desempeñar un cargo o empleo en cualquier entidad oficial del estado. En el caso de que tenga algún otro tipo de empleo que implique cierto poder sobre la víctima, será suspendido de uno a tres años en el ejercicio de su profesión.

El Código Penal rige todos los castigos que deben hacerse, sin embargo, Adriana Romo de la Red de Mujeres, considera que la ejecución no es la adecuada. “La investigación debe concluirse en un lapso de 6 meses, pero existen varios casos en donde jamás se concluyó o el tiempo fue mucho mayor a los 6 meses que indica la ley”, comenta.

En 2019, por ejemplo, salieron a la luz pública dos casos de violación que fueron denunciados desde 2016 pero que a la fecha no habían concluido. 

Uno de los grandes problemas que tiene el estado respecto a este tipo de delitos, amplía Romo, es el hecho de que no garantizan la protección de la víctima. A la Red de Mujeres, por ejemplo, llegó el caso de una joven que era hostigada por el exnovio, hasta que un día estando sola, él llegó para golpearla y violarla. La única protección que el estado ofreció fue una orden de restricción de tan solo 40 días. 

Adriana Romo menciona que el Estado está fallando en ofrecer protección a las víctimas, ya que es parte del temor que hay en ellas y es parte del porque este delito continúa siendo penalizado y denunciado en pocas ocasiones. 

Con ayuda de Adriana Romo pude obtener una carta de una víctima de violación. En esta carta ella expresa su sentir acerca de su situación, la carta tiene dedicatoria a su agresor, quien era un conocido de su familia. Ella era una adolescente de 16 años cuando fue víctima de violación sexual. Esto escribió: 

“En estas palabras escribo un gran desprecio que siento, hacia esa persona que eres tú. Me hiciste daño quitándome lo más sagrado que yo tenía, mi virginidad. Siento un gran daño moral porque recuerdo perfectamente todo, las burlas, las ofensas, las humillaciones ante la gente y que me dijiste que no valía nada. En unos momentos me consideré una basura, todo gracias a ti”.

“Me cuesta tanto trabajo recordar y pronunciar tu nombre, eres una persona a la que detesto con todas mis fuerzas. En algunas ocasiones he logrado comprender, como dice la psicóloga, que si alguien es basura y poca cosa eres tú, porque con el simple hecho de sentirte feliz dañando a los demás. A veces me pregunto por qué en tan pocos años he sufrido tanto y en ocasiones me arrepiento de haberme atrevido a confesar la verdad, porque siento que nadie me cree”. 

“Crece más mi ira y odio hacia ti, porque es muy difícil acostumbrarse a que la gente te mire de arriba abajo debido a lo que me sucedió. Cuando te miro, aunque sea de lejos, siento aquel asco que sentí aquella vez que me violaste”.

“Siento un gran odio hacia ti, hacia todos los que te defienden, hacia toda tu familia, te aborrezco porque me dañaste físicamente, porque me quitaste lo más preciado que tenía y porque he aguantado miles de comentarios que han hecho contra mí. Por eso te odio, te aborrezco, te detesto y al mismo tiempo te deseo lo peor. Tú te mereces el peor de los castigos, además de drogadicto eres un violador y me repugna verte, se me revuelve el estómago y siento un asco por mí misma que no puedo soportar”. 

No estás sola

En caso de alguna agresión sexual se puede acudir a:

Fiscalía de Coahuila, Centro de Justicia para las Mujeres, Procuraduría para los Niños, Niñas y la Familia, Instituto Municipal de la Mujer, Red de Apoyo a la Mujer Lagunera o Red de Mujeres de La Laguna. 

¿Qué señala el protocolo del estado de Coahuila?

El primer paso después de presentada la denuncia, el ministerio público debe realizar la entrevista que dicta el protocolo de atención a víctimas para conocer la situación de la persona y conocer los hechos del suceso, después se refiere al médico para realizar la revisión denominada certificado ginecológico proctológico y de lesiones. Se continua con la descripción de la situación y se toman fotografías como evidencia, si el caso es positivo se procede a la Norma de Salud 046SSA2 y se manda a la paciente al hospital para recibir atención médica. Cuando no hay evidencia física de violación, la paciente es enviada al área de psicología. En un caso positivo que sea reciente, se debe proporcionar anticoncepción de emergencia y se puede interrumpir el embarazo legalmente.

¿Por qué no se reporta?

Según relata el doctor del área de medicina legal de la fiscalía, Ernesto Posada, en la Secretaría de Salud son comunes los casos de menores de 15 años embarazadas. Por ley, explica, todas fueron víctimas de violación. 

“La paciente no se da cuenta que legalmente fue víctima de violación, primero porque dice haber tenido relaciones bajo su propia decisión y segundo porque desconoce que la ley la protege en esa situación”, comenta Posada. 

Así mismo, dice que las personas suelen no querer acudir a denunciar a la fiscalía, debido a que es un entorno con policías, funcionarios de poca amabilidad, gente con armas, en pocas palabras no es un entorno agradable. 

Se supone que con el Centro de Justicia para la Mujer, creado en 2014, la atención es más amable, sin embargo, en la Red de Mujeres de la Laguna difieren en esto. 

Adriana Romo de la Red de Mujeres, menciona que no es una gran mejora ya que el Centro de Justicia es como si se tratara de la misma fiscalía, pero en un edificio nuevo, porque finalmente dependen de ellos. Inicialmente la atención era solamente brindada por mujeres, pero esto ha ido cambiando con el paso de los años.

Ernesto Posada añade que con frecuencia la víctima no reporta por el temor a que no le crean, pues no se quiere exponer al escrutinio público. 

Diversa bibliografía habla sobre que la violación es el delito más difícil de probar, debido a que son delitos que tienen mucho que ver en la intimidad, no se hacen públicos y eso hace que muchos casos no se reporten.

“Es complicado denunciar a un familiar, en especial a uno biológico”, comenta el doctor Posada, pues dichos casos involucran un gran choque emocional debido a que no se asimila que esa persona con la que se convive diariamente haya sido capaz de cometer este acto, además de que, otra vez, se piensa que no será algo creíble para la mayoría. 

Posada añade que el nivel cultural, socioeconómico y religioso son también factores que afectan la toma de decisiones para presentar una denuncia.

Otro factor en contra es que cuando se denuncia este delito, con frecuencia se hace a destiempo, es decir, suelen pasar meses o años. Acorde a Adriana Romo, psicóloga de profesión, pasan por lo menos 5 años para que ocurra una denuncia.

En el caso de los menores de edad, generalmente no denuncian porque el agresor los convence de hacerlo mediante el chantaje, regalos, o se les hace creer que es algo normal que demuestra el amor que sienten por el menor de edad. Cuando esto no funciona, señala Ernesto Posada, se recurren a las amenazas físicas o de muerte en contra del menor de edad o contra alguna persona querida del menor.

“Las amenazas en personas mayores de 15 años y personas adultas, son de carácter físico, las amenazas de muerte, y de manera reciente existen las amenazas de subir algún tipo de material comprometedor a redes sociales. El subir material a redes sociales, se considera violencia moral y psicológica”, ahonda el especialista de la fiscalía.

Acorde al libro, Sexología y Tocoginecología Legal, del médico, literato y conferencista argentino Leo Julio Lencioni, lo más común por lo que no denuncia una víctima incluye: sentimientos de vergüenza, la interrogación, la revisión genital, temor a represalias, que la denuncia ocasione alteraciones en la relación familiar, que se divulgue su identidad, desconfianza a las autoridades e inclusive que personas cercanas piensen que ella lo ocasionó mediante provocaciones.

Además, Adriana Romo expone que cuando se denuncia, la víctima tiene que confiar normalmente en un hombre para que la examine, cuando se supone que debería ser de preferencia una mujer la que haga el examen o que la víctima esté por lo menos acompañada de un miembro femenino del personal, situación que no ocurre. “Se debe considerar que el denunciar la violación es denigrante para la víctima, y en varias ocasiones no se captura al agresor”, agrega Romo.

Muchas veces el conocimiento de un caso de violación, se da porque alguien cercano a la víctima lo reporta. La ley de víctimas del estado indica que toda persona que le conste que existe un caso de algún tipo de agresión sexual, tiene la obligación reportarlo. Incluso el código penal estipula en el artículo 233 que se dará prisión a quien tenga conocimiento del delito y no denuncie. 

Adriana Romo señala que no todo el personal de atención a víctimas en Torreón está capacitado para brindar una atención de calidad a las víctimas, incluso, afirma, se puede decir que muchos continúan teniendo ciertos prejuicios sobre el tema.

Efectos en la víctima

Según comenta la psicóloga Adriana Romo, en su experiencia una persona que fue víctima de abuso jamás se recupera por completo, sobre todo si ocurre en la infancia o adolescencia. 

Asegura que jamás ha visto un solo paciente que asimile lo sucedido. “Es un daño muy grande que influye en el desarrollo de la personalidad. Una mujer adulta puede llegar a comprender, incluso llegar a perdonar y continuar siendo una persona funcional”, indica. 

En el libro “Violencia contra los niños” del español José San Martín, exdirector del Centro Reina Sofía para el estudio de la violencia, se mencionan una gran cantidad de consecuencias a corto, mediano y largo plazo debido al abuso sexual, especialmente en los niños. Entre las consecuencias a corto plazo, se encuentran: sentimientos de tristeza, cambios en el estado de ánimo, irritabilidad, temor o miedo, vergüenza, culpa, ansiedad, baja autoestima, rechazo al propio cuerpo, dificultad para concentrarse, desmotivación, agresividad, hostilidad hacia el agresor, consumo de drogas, embarazo, huida del hogar, conductas suicidas y rechazo a ciertas personas.

Las consecuencias a mediano y largo plazo incluyen: depresión, trastornos del sueño o de la alimentación, temor a la expresión sexual, intentos de suicidio, ingestión de drogas o alcohol, inserción en actividades de riesgo, ideas sexuales distorsionadas, enfermedades de transmisión sexual, disfunción sexual, baja autoestima, estigmatización, estrés postraumático inadaptación social y relaciones conflictivas tanto familiares como sociales.

Así mismo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) clasifica las posibles consecuencias en cuatro grupos: salud reproductiva como disfunción sexual o embarazo no planeado; salud mental como depresión y comportamiento suicida; consecuencias conductuales como comportamientos de riesgo y consecuencias mortales como aborto inseguro, enfermedades venéreas o muerte por suicidio.

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