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"Agotamiento, sin vacaciones y sueldos bajos": los reclamos de los enfermeros que siguen enfrentando al Covid

El rol protagónico del personal sanitario durante la pandemia dio lugar al reconocimiento público y agradecimiento de familias en todo el país. Sin embargo, un estudio demostró cómo un sector fundamental como el de la enfermería, continúa trabajando bajo situaciones de discriminación y violencia.

Radicado en la Universidad Nacional de Quilmes, el proyecto de investigación se lleva adelante a través de una red de 16 nodos de diferentes universidades públicas nacionales y Unidades Ejecutoras del Conicet.

Bajo el título "La enfermería y los cuidados sanitarios profesionales durante la pandemia y la pospandemia de la COVID-19”, el objetivo de este trabajo colaborativo es analizar la representación de la enfermería en Argentina a partir de la crisis desatada por la pandemia.

El proyecto, que fue impulsado por el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación en 2020, se centra en "el carácter históricamente feminizado del cuidado sanitario y las particularidades de un sistema de salud argentino heterogéneo y fragmentado".

Más de la mitad de los encuestados reveló no haber gozado de vacaciones o licencias durante la pandemia. Foto: EFE/ Juan Ignacio Roncoroni

Más de la mitad de los encuestados reveló no haber gozado de vacaciones o licencias durante la pandemia. Foto: EFE/ Juan Ignacio Roncoroni

Según explica Karina Ramacciotti, investigadora principal del Conicet y profesora de la Universidad Nacional de Quilmes, la investigación pretende "visibilizar las condiciones de trabajo de enfermería durante la pandemia y al mismo tiempo recomendar, desde el aporte de las ciencias sociales, lineamientos para el diseño de políticas públicas".

El rol de la enfermería logró, a través de las necesidades acentuadas por la pandemia, ser más visible gracias a su activo protagonismo en las tareas de rastreos, hisopados, cuidados durante las internaciones, comunicación con familiares y las campañas de vacunación.

Estas tareas, realizadas durante un contexto con altos niveles de contagiosidad e incertidumbre, fueron premiadas con situaciones de solidaridad -como los aplausos en los balcones- pero "luego se pasó a situaciones de discriminación y a actos de violencia hacia el personal de salud".

Para realizar la investigación -y posterior análisis- se llevó a cabo una encuesta (103 preguntas) que tuvo  un total de 1.480 respuestas. A su vez, se realizaron entrevistas en profundidad a 274 enfermeras en ejercicio durante los meses más críticos de la pandemia en Argentina.

El sector se vio expuesto a la incertidumbre, en especial durante los primeros meses. Foto: EFE/Juan Ignacio Roncoroni

El sector se vio expuesto a la incertidumbre, en especial durante los primeros meses. Foto: EFE/Juan Ignacio Roncoroni

Según reveló Ramacciotti, entre los resultados preliminares se pudo observar que el personal de enfermería "valora el reconocimiento público y el agradecimiento de pacientes y familiares, pero se señala que no alcanza para cambiar la realidad social que vive el sector".

Parte de las enfermeras entrevistadas remarcó que familiares y pacientes suelen asociar "de manera despectiva" sus tareas únicamente a las de higiene y confort. Si bien reconocen la importancia de su rol durante un contexto único, "se desliza cierta mirada pesimista sobre las posibilidades de que su situación estructural se modifique".

En relación con las condiciones laborales del sector, los primeros resultados de la investigación demostraron que "la falta de vacaciones potenció el cansancio en un sector ya sobreexigido", con un 53% de los encuestados que indican que no pudieron gozar de vacaciones o licencias.

A su vez, la mayoría considera que el salario es insuficiente respecto de la labor. A partir de la encuesta, se constató que un 25% informa que sus ingresos son hasta $45.000, y un 70% percibe un sueldo menor a $60.000.

El estudio demostró que el sector es caracterizado "de manera despectiva" por pacientes y familiares. Foto: EFE/Juan Ignacio Roncoroni

El estudio demostró que el sector es caracterizado "de manera despectiva" por pacientes y familiares. Foto: EFE/Juan Ignacio Roncoroni

Según destaca la investigadora, también se analizó la complejidad de las leyes que regulan el ejercicio profesional: "La legislación no contempla al sector de enfermería como profesionales sanitarios, sino como empleadas estatales técnicas y administrativas, a pesar de que el 32 % cuenta con titulación universitaria".

Además, remarcó que se trata de un "sector fuertemente feminizado. En la mitad de los casos encuestados, son el único ingreso económico".

En cuanto a la infraestructura e insumos sanitarios, los primeros resultados del trabajo evidencian que se registró una falta de equipos de protección personal, de oxígeno y anestésicos. "Esto no se dio de manera unívoca, sino según distintos momentos y regiones y según su sector público y privado", aclaró Karina Ramacciotti.

Asimismo, el trabajo destaca que durante los primeros meses de la pandemia, la desinformación institucional en los centros de salud llegó a provocar, en algunos casos, teorías conspirativas contra la existencia del virus.

La legislación argentina contempla a las enfermeras como empleadas técnicas y administrativas. Foto: Orlando Pelichotti / Los Andes

La legislación argentina contempla a las enfermeras como empleadas técnicas y administrativas. Foto: Orlando Pelichotti / Los Andes

"En un sanatorio privado del Sur de la provincia de Buenos Aires, al inicio de la pandemia, las autoridades decían que el tema de los barbijos era todo marketing y que en realidad el virus no existía", reveló Ramacciotti en base a declaraciones de las enfermeras entrevistadas.

Uno de los momentos más difíciles del estudio fue, según remarcó la investigadora a cargo del proyecto, "escuchar a quienes tienen un rol esencial en la pandemia, revelar que cuentan con serios problemas para llegar a fin de mes", así como para conciliar su trabajo presencial "con las consecuencias que trajo la pandemia en la organización del hogar".

Con más de 100 investigadores involucrados, el proyecto cuenta con un plazo de ejecución de un año. "Esto constituye un desafío para las ciencias sociales, dado que los investigadores solemos contar con plazos más prolongados para mostrar resultados", afirmó Ramacciotti.

Una vez finalizado el trabajo de investigación y análisis, el objetivo final será la construcción de una base de datos de acceso público que "permita contar con insumos cuantitativos y cualitativos para brindar respuestas ante un contexto excepcional".

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