Argentina

Dante Spinetta: el racismo, un mundo en erupción y 8 horas seguidas de Prince

Dante Spinetta entró al 2020 con un plan trazado. Una hoja de ruta que incluía, en principio, el lanzamiento del videoclip de Aves, una canción que El Dante tenía casi terminada y que combinaba a la perfección con una campaña de donación de córneas de Incucai (Instituto Nacional Central Único Coordinador de Ablación e Implante), su primer registro en vivo de su repertorio solista y la grabación de su nuevo álbum, cuyo lanzamiento estaba pensado para el segundo semestre del año.

La cosa venía bien perfilada. El 11 de febrero, el músico reunió a su banda en Naré, un Sushi Bar del que es cliente, para darle forma a sus Niguiri Sessions, un contundente resumen aquí y ahora de su trayectoria en solitario, y un par de semanas después, Aves hacía su aparición en las plataformas digitales, con un diseño pensado para que pueda ser visto con claridad en un celular apuntando la cámara a los ojos de otra persona.

Pero para este Dante Spinetta de 43 años, a poco de haber comenzado marzo, aquel 2020 fue reemplazado por otro, confinado, de puertas adentro y resolución incierta, que el artista comparte con sus hijos Brando y Vida, en un yendo de la cama al living que en el día a día se va transformando en una nueva plataforma creativa y, también, reflexiva.

Dante Spinetta, en conexión con su interior, con la música y con sus afectos. (Foto: Gentileza Sony/Theo Lafleur)

Dante Spinetta, en conexión con su interior, con la música y con sus afectos. (Foto: Gentileza Sony/Theo Lafleur)

"Siempre hago música en mi casa. Casi todo. Pero es verdad que obviamente estar todo el tiempo encerrados genera como hastío. Al mismo tiempo, también, si uno se pone pensar que hay gente que esta en situaciones mucho peores, se te baja ese copete, y decís: "Tranca, porque hay gente que no tiene techo, que tiene que salir a laburar todos los días para comer". Así que tranca, volvés al eje, a conectar con la música, que en realidad la podés hacer en cualquier lado", dice, con la escenografía del rincón doméstico desde el que durante la cuarentena viene conectando con el mundo a través de varios Instagram Live y de apariciones en distintos festivales virtuales.

"Siempre digo que cuando algo se tiene que expresar, va a salir de cualquier manera. No se puede frenar ese mensaje que está ahí, oculto, a punto de salir. Es como una especie de volcán, que haya a su lado un pueblito o no, va a erupcionar, y va a pasar lo que tenga que pasar. Y creo que es un momento, éste de la pandemia, en el que están erupcionando muchas cosas", agrega El Dante.

Entre las cosas que entraron en erupción en estos largos días de aislamiento, el cantante menciona lo que pasó con #BlackLivesMatter y la muerte de George Floyd. "Son todas cosas que iban a explotar en algún momento, y que explotaron ahora porque estamos todos más conectados, más sensibles, y esto no va más. Algo groso que pasó con esto es que se empezó a hablar del racismo en todo el resto del mundo, cosa que no estaba pasando. Y justo aparecieron imágenes de la policía en el Chaco golpeando a esa familia Qom, amenazando con quemar a las personas, a las mujeres, y te das cuenta de hay cosas de ese mundo que tienen que cambiar. Es una especie de implosión. En todo. Creo que hasta el virus..."

-¿Creés que la aparición del virus es parte de esa implosión?

-Viste que están todas estas teorías conspirativas, de que es una guerra química… Andá a saber cuál es la verdadera, de todos esos millones de historias. Pero digo que también estamos en un momento que tiene que ver con esa especie de polución mental, espiritual y humana que estamos aplicando a nuestros días. Es como que la forma en como llevamos la vida y nuestro mundo es rarísima. Es rarísimo que un fiscal diga "desahogo sexual" donde hubo una violación de seis pibes a una piba. Esas cosas te hacen pensar: "Che boludo, ¿nos merecemos este planeta? Porque hay un momento en el que decís: “¿Qué onda?”

-¿Realmente creés que vaya a suceder ese cambio? La realidad muestra que la mayoría de la gente sólo quiere que termine todo esto para volver a la misma rutina anterior. Por momentos da la sensación de que va a ser como esas películas en las que todo queda congelado, algo tremendo sucede en el intermedio, y cuando se descongela la imagen todos siguen su camino como si nada hubiera pasado. 

-Totalmente. Es así. Pero siento que hubo mucha más gente conectada con eso de tener una charla interna, de cuestionarse cosas, de la manera en que vive sus objetivos, sus amores, sus prioridades. Creo que algo sí nos pasó a todos es que nos dimos cuenta y empezamos a valorar mucho más los afectos, la familia. Porque dábamos por sentado que eso está siempre ahí, y de golpe no podés ir a ver a tu vieja, no podés verte con tus amigos... Y te das cuenta de que es la base de todo. Al final, eso de que el amor es lo más importante siempre lo fue, y no hay que dudarlo. Pero estamos en un mundo en el que la velocidad de todo nos corre. Creo que hasta musicalmente a mí me vino bien, en un sentido.

Un sushi bar fue el escenario elegido por Dante Spinetta para grabar su primer registro en vivo de canciones de su repertorio solista. (Foto: Gentileza Sony)

Un sushi bar fue el escenario elegido por Dante Spinetta para grabar su primer registro en vivo de canciones de su repertorio solista. (Foto: Gentileza Sony)

-¿En qué sentido?

-Es loco, pero dentro de todo lo malo que se genera con esta pandemia, también siento que cuando vuelva al estudio voy a hacer un disco mucho mejor que el que iba a hacer. Porque estoy apreciando mucho más, y ya estoy deseando mucho más ese momento de ir al estudio con mi banda, que son amigos, y grabar y dejar algo ahí. Voy a apreciar el tiempo que tenemos para hacer algo acá, en la tierra. Creo que a mucha gente le pasó.

-A mucha gente, en la música, también parece haberle pasado que se le disparó la necesidad de producir de manera casi febril. Como si no poder tocar en vivo hubiera potenciado la necesidad de grabar y publicar. ¿Sentís que la ausencia de escenarios requiere una presencia por otros medios?

-Creo que sí. Pero creo también que hay una necesidad de escuchar música, de generar buenos momentos, que la música y el arte los genera. La gente está muy conectada con la música, con las series, con el cine... Si no hubiese sido por el arte, habría sido mucho más difícil pasar esta pandemia. Y los artistas también sentimos la necesidad de salir a hablar, porque está esa sensación de cambio. Al margen, nunca me desesperé en ese sentido de salir a hacer cosas. Creo que no hay que perder el eje de que si sacás algo, mejor que esté rebueno. No lo hagas porque es este momento.

-¿En qué medida lo que está pasando condiciona lo que tenías pensado para tu próximo disco? 

-Estoy pasando mucho tiempo con la música, concentrado entre melodías, teniendo fantasías con los arreglos, con quién puede tocar acá, quién puede tocar allá… Y todo eso se va a ver. Muchas horas más puestas sobre las ideas, y con muchos temas que fueron saliendo, por esa necesidad de supervivencia, de sobrevivir en el apocalipsis pandémico. Por ahí sí se vio afectada la lapicera, porque hay una energía muy de ese counter de muertos y de contagiados, y de miedo. Me afecta mucho. Y obviamente algo de todo eso va a quedar, porque es un signo de los tiempos. Cuando hicimos Niceto, en diciembre, fue como: "Boludo, está sonando zarpado. tenemos que registrar eso". Y grabamos las Niguiri Sessions. Ahora es de aquí en más. Voy a hacer el disco más musical, para mí, y va a tener mucho de en vivo. Porque me encontré con un grupo humano, con la banda que estamos teniendo ahora, que la pasamos muy bien y nos entendemos estilísticamente. Entendemos todo. Ya sabemos... Sabemos porque escuchamos la misma mierda. Obviamente, las canciones que tengan que ser más minimalistas por concepto lo van a ser. Pero creo que el concepto es el de que va a ser mi mejor disco. Como que siento que llegué a un lugar al que quería llegar antes. Y tiene que ver este momento de encierro, también. De concentración y de definiciones.

-¿Qué tipo de definiciones?

-De decir: "Che, ¿por qué estás haciendo música? ¿Dónde querés ir? No te corras de ese sueño." Y volver a ese sueño primario, que nunca lo dejé. Pero hace 30 años que hago música. Entonces, es como que también es mi vida. Pero ahora lo estoy haciendo con otro propósito, aún más grande. Es difícil de explicar; pero todo ese funk, ese soul, la salsa, esas melodías lindas, para mí son celebraciones espirituales. Te levantan. Y es lo que siento necesidad de hacer: acompañar a la gente desde ese lugar.

-¿Qué te pasa cuando escuchás o volvés a cantar un tema como Supremacía, que fue grabado hace unos tres o cuatro años, frente a todo lo que viene sucediendo en los Estados Unidos con la movilización contra el racismo, que se sigue expandiendo?

-Cuando empezó a pasar esto también hubo una ola de posteos de Hombre blanco, que está en Chaco (Illya Kuryaki and the Valderramas), que es una canción que directamente habla de eso. Un disco que se llama Chaco, directo. Lo que es terrible es que siga pasando lo mismo. Supremacía es una canción que ahora tiene más sentido que nunca. Creo que el racismo es de los más ignorante que hay. Si vos creés que una persona es superior por el color, realmente, y que es capaz de lastimar a otra, es algo tan ignorante que ya no este puede entender en este siglo. Y cuando ves que las cosas son tan reales. No solamente el racismo. En Latinoamérica hemos sido educados de una manera muy eurocentrista, donde nuestros pueblos originarios fueron devastados y siguen siéndolo, cultural y físicamente. Lo vimos con ese video y con toda la opresión que hay constantemente. Creo que estaría bueno empezar a reparar esas cuestiones. El otro día, justo antes de que pasara lo de #BlackLivesMatter, leí sobre María Remedios del Valle, que era la Madre de la Patria argentina, y como era negra y mujer la borraron de la historia. En 1880, se corrigió la historia, por una cuestión racista y machista. Todo lo malo, toda esa mierda que el sistema sigue manteniendo en muchas cosas. Con ese fiscal que dice aquello del "desahogo", con la cantidad de femicidios, con el fascismo, todo eso ya estaba ahí avalado, desde 1800. Desde mucho antes. Es muy loco, porque somos un pueblo sin madre por una cuestión racista. Esas cosas se tiene que enmendar. Tendría que haber un reconocimiento a esa situación. Para mí es regroso ver cómo tiran las estatuas, los monumentos de esos esclavistas. Que en un tiempo era "bueno, está bien". Pero no tenemos por qué glorificar a gente que cometió genocidios.

-¿No es también una manera de hacer lo mismo, y de corregir la historia? Porque las estatuas de quienes sea, puestas ahí donde están, también dicen muchas cosas de nosotros, que está bueno no olvidar. ¿No es mejor confrontarlas con otras que cuenten eso que fue borrado?

-Pero hay algo de ese ejercicio que me parece super sano. De tratar de enmendar el karma. De tratar de conocer luchas, que se siguen librando. Entonces, tienen que ser reconocidas. Obviamente, está la avenida Colón. Nadie quiere que le cambien el nombre, digamos… Pero estaría buenísimo que se le cambie, y le pongan el de alguien que haya hecho algo desde el lado del amor y no de la guerra. No podemos glorificar a los asesinos. Sean de un lado o de otro. Me parece que está bueno empezar a ponerle nombres a las calles de gente que la ha hecho bien a la humanidad. Es un poco ese concepto de que todo es parte de una visión global. Es como la gente que dice "All Lives Matter" (Todas las vidas importan). Sí, pero hasta que no importen las vidas negras no van a importar "All Lives". Entonces, primero hay una lucha que hay que librar, que es la de Black Lives. Después está lo otro. Porque el grupo que tiene un factor de riesgo y que está oprimido, es éste. Yo creo que pasa un poco lo mismo con esas cosas, que tienen que ser reconocidas para que se destraben y generen aire. Y den esperanza, también. A mí, lo que me parecería bueno, más allá de sacar un monumento o no, es que en los libros de historia y en los colegios se reformule todo eso. Que se hable más de los pueblos originarios, del respeto, del racismo, de un montón de cosas que se pasan por alto. Eso, creo que ya de entrada va a generar que por lo menos las nuevas generaciones vengan con otra data en la cabeza. Porque el sistema es medio violento con eso. Hay una especie de borrada cultural muy grande, histórica.

-¿Te dio algo especial compartir la cuarentena con tus hijos?

-En realidad, siempre, desde que son chiquititos y nos separamos con la mamá, pasan cuatro días con ella y tres conmigo, o a veces al revés. Entonces, siempre fue como ahora. Obviamente, está bueno que colaboren en la ayuda de la casa. Son cosas en las que hay que estarles encima. Mi hijo estaba viviendo en Mar del Plata; se fue de casa para jugar ahí, en Aldosivi, un equipazo, y cortar fue durísimo. Igual entrena acá, hace su rutina de gimnasia por Zoom con sus compañeros, todos los días. Pero es difícil entrenar y estar encerrado, a los 17. Y mi hija: tener 14 y no poder estar con sus compañeras de colegio... Más allá de que está todo el tiempo haciendo reuniones, es diferente. Es un momento raro para ellos. Vemos películas juntos, escuchamos música y tratamos de relajar. Igual, saben que hay que estar tranquilos, que es importante la salud mental, que no hay que entrar en flashes porque hay que estar fuertes de la cabeza, porque si te pones ansioso, o depre, te bajan las defensas. Porque está todo enlazado.

Familia Spinetta. Brando, El Dante y Vida, y un Día del Padre en cuarentena. (Foto: Instagram Dante Spinetta)

Familia Spinetta. Brando, El Dante y Vida, y un Día del Padre en cuarentena. (Foto: Instagram Dante Spinetta)

-¿Te imaginaste esta situación con tu viejo? ¿Qué estaría pensando o cómo estaría viviendo una situación como ésta?

-Hubiese sido rarísimo. Ya me da cosa mi vieja encerrada, pobre… Es un garrón. Para la gente grande es peor. Si yo hubiese sido chico, encerrado con mi viejo, habría sido lo mismo. Creo que de alguna manera, hubiésemos estado bien. Mientras estás con los afectos, las cosas caminan de otra manera. Lo difícil es estar lejos de la gente que querés, ¿no? Esto es algo que nadie se esperaba, pero no quiero que me coma la cabeza. 

-Vos hiciste varios streamings solo. ¿Pensaste en hacer algo más, algo con la banda?

-Va a pasar. Dentro de poco vamos a hacer conciertos online. Creo que también es empezar a reactivar la industria de los conciertos, porque detrás de la banda hay mucha gente que está parada. Y vamos a ser los últimos en volver. Algunos dicen que no antes de fin de año. Es terrible. Pero por eso hay que hacer algo.

-¿Imaginás cómo puede ser el regreso a los recitales en vivo? En el caso de músicas cómo estás, el funk, el soul, que tanto tienen qué ver con el roce, el contacto físico, ¿dónde está el goce en ira a ver un recital desde tu auto, en un autocine?

-Es rarísimo imaginarse cómo va a ser un concierto. Esa sensación de pogo, de chivo, todos juntos, empujándose. ¿Va a pasar eso? ¿O la gente va a estar medio reacia? Yo creo que es hasta que haya una vacuna. Cuando haya una, ya está.

-Hay mucha gente que aprovechó el encierro para desempolvar recuerdos, fotos, cosas viejas... ¿Hiciste algo de eso?

-No soy tan melancólico con el pasado. Siento que lo que tenía que pasar pasó, y si bien, obviamente, hay gente que extraño, que me gustaría que las cosas hubiesen sido diferentes, tampoco puedo hacer mucho. Pero por ejemplo sí estuve viendo filmaciones de Brando y de Vida recién nacidos, cositas que vimos para divertirnos. Videos de la época de presentación de Elevado. Era impresionante cómo sonaba la banda. Pero lo que sí me gustó es escuchar discografías enteras de músicos. Me pasé viendo ocho horas seguidas de Prince en Youtube. Todo el día sonando eso. Era increíble. Volver a reconectar con esas cosas que te gustan, que son la banda sonora de tu vida, tiene magia. 

-A esta altura, tu música también es la banda sonora de la vida de otra gente. ¿Te ves en ese lugar?

-Alguna gente me pone esa clase de cosas, y a mí me vuelve loco. Yo siento que todavía no llegué al lugar que quiero llegar, que tiene que ver con una construcción artística. Y no sé si voy a llegar algún día. Creo que eso es parte del secreto. De siempre mantenerse como un alumno en el sonido y nunca creerse el maestro de nadie. Todos nos vamos enseñando algo. Yo aprendo de los pibes nuevos como aprendo de Stevie (Wonder) Y creo que hay que mantenerse siempre en esa situación de aprendizaje constante, de mantenerse humilde frente el sonido, ante la música, que es el trueno que pudimos domar. Es el trueno que pudimos meter dentro del amplificador. 

Las Niguiri Sessions

Una banda al rojo vivo en un sushi bar

-¿Cuándo decidiste armar estas sesiones? 

-Era una idea que veníamos trayendo desde de diciembre, de hacer un Tiny Desk Concert: tocar en un lugar que no sea el habitual. Y se nos ocurrió este lugar, que hace un sushi increíble y al que vamos a comer con mis amigos. No sabíamos si íbamos a entrar. Mi ingeniero fue a ver el lugar, y dijo que sí, que íbamos a entrar reajustados, pero que entrábamos. Nos mandamos, y fue increíble. Grabamos un disco en cuatro horas. Eso para mí es regroso, también.

-¿Hubo alguna post producción en estudio? Suena super ajustado...

-No hay ni una sola regrabación. No retocamos nada. Tocamos cada tema tres veces, alguno dos, Funk Warrior solamente una. Más que nada para las cámaras. Al ser un lugar tan chico, no podía haber una cámara detrás. Se iban moviendo de toma en toma. Pero el audio es una sola. La tres es la que va. El ingeniero Saga (Herrera) hacía la mezcla y disparaba los beats, y estaba ahí con Néstor (Stazzoni), que es el de grabación, iba anotando cada toma, y ahí en el momento nos dábamos cuenta. Cuando nos gustaba algo decíamos: "Ok, podemos ir a la otra canción". Y tardamos eso: dos días de mezcla y después masterizó Mariano López. Estoy super orgulloso, porque fue plasmar lo que hacemos con esta formación (Matías Rada en guitarra, Matías Mendez en bajo, Axel Introini en teclados, Pablo Gonzalez en batería y Carlos Salas en percusión), con la que llegamos a muy buenos momentos. Nos prendemos fuego de verdad. Y también amalgama un poco los sonidos de los distintos discos con un sonido actual.

E.S.

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