Argentina
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De Evita a Sofovich: qué dice la historia de Canal 7 sobre la Argentina

Un 17 de octubre de 1951, hace ya 70 años, la televisión argentina tuvo su baño inaugural. Y, como muestra de lo que seguiría después, fue nada más y nada menos que transmitiendo un acto político, el discurso de Evita en el Día de la Lealtad, su anteúltima intervención pública, que dejó algunas frases para la historia, como: “Y aunque deje en el camino jirones de mi vida, yo sé que ustedes recogerán mi nombre y lo llevarán como bandera a la victoria".

Esa transmisión, liderada por Jaime Yankelevich, marcó el debut del primer canal de televisión argentino, del primer canal público que durante los primeros años fue el único: Canal 7.

El canal tuvo a lo largo de estos 70 años distintos nombres: LR7, LR3 Belgrano Televisión, LS82 TV, Argentina Televisora Color, Canal 7 y, desde hace algunos años, Televisión Pública.

Antiguo logo de Canal 7, como ATC, Argentina Televisora Color.

Antiguo logo de Canal 7, como ATC, Argentina Televisora Color.

Desde sus inicios hasta nuestros días, a pesar de los cambios de nombre, de autoridades y de figuras, se mantuvo una constante: la particular y compleja imbricación entre política y espectáculo, entre televisión y política.

Esa tensión, que la periodista Natalí Schejtman denomina “doble naturaleza”, es el eje de Pantalla Partida, su investigación sobre los (primeros) 70 años del canal.

El libro es producto de cuatro años de trabajo que llevaron a la autora a entrevistar a 150 personas, consumir horas y horas de contenido audiovisual y visitar bibliotecas y archivos públicos con el objetivo de conocer un poco más de ese canal-laberinto que está tan conectado con la historia política y social del país.

La periodista Natalí Schejtman. Foto Paula Salischiker/ Gentileza Planeta

La periodista Natalí Schejtman. Foto Paula Salischiker/ Gentileza Planeta

La autora, que es licenciada en Letras por la Universidad de Buenos Aires y tiene un máster en Gobernanza de Medios y Telecomunicaciones de la London School of Economics, cuenta que tuvo la idea de encarar este proyecto la primera vez que visitó el edificio del canal, construido por la dictadura en 1978 y emplazado en una de las esquinas más caras de la Ciudad de Buenos Aires, en Figueroa Alcorta y Tagle.

“Durante los '90, cuando crecí, Canal 7 era retratado como algo medio monstruoso, indomable y, de hecho, cuando asumió la Alianza en el '99, Sofovich era la representación más simbólica del menemismo cultural: las secretarias con una propuesta sexista, un pozo de corrupción, un lugar que representaba el establecimiento de los lugares públicos para negocios privados", considera Schejtman.

Y suma: "Cuando fui al canal por primera vez, vi que entraban bebés y me contaron que había un jardín de infantes, dije: ´Este lugar es un mundo, condensa un montón de historias de la Argentina, de los medios y también del Estado´. Lo veía como algo muy enigmático, para ir a indagar. Tengo mis modelos de libros sobre historias de medios y me gusta eso de cómo un medio puede contar un país y viceversa, cómo la historia de un país puede contar lo que va pasando en un medio de comunicación”.

"Pantalla partida", de Natalí Schejtman (Planeta, $2.090 papel y $1.000 ebook).

"Pantalla partida", de Natalí Schejtman (Planeta, $2.090 papel y $1.000 ebook).

–¿Por qué elegiste contar la historia de los 70 años del canal y no hacer un recorte más acotado?

–Pensé bastante en el recorte temporal, dije: "¿Qué hago, empiezo en el '51 o empiezo en la democracia?". Y cuando empecé a investigar me pareció que era difícil hacer un corte, que había un encadenamiento que era necesario contar.

En el medio conocí a Héctor Aure, que estuvo a cargo de la gerencia artística en 45 de los 49 días de Héctor Cámpora, y me contó unas historias increíbles de 1973: cómo se cubrió la vuelta definitiva de Perón a la Argentina, cómo las facciones peronistas luchaban por la transmisión de ese acto…

Me pareció muy importante en el encadenamiento de historias de este lugar y ahí me convencí de que no podía hacer un corte. Si bien me hacía más compleja la historia, me di cuenta de que era fundamental. Todas las épocas aportan algo y no podía dejar ninguna afuera.

–En el inconsciente colectivo hay algunas épocas más presentes que otras: la primera transmisión, los años de la dictadura, el período más reciente. Los '50 y los '60 no son tan conocidos para el gran público, ¿no?

–Son más difíciles de investigar sobre todo por la ausencia de archivo audiovisual. Entre 1955 y 1965 diría que es lo menos investigado; esto coincide con que el tape llegó en la década del 60 y llegó más tarde a Canal 7 en relación a los privados. Me resultó super fascinante la Libertadora, porque lo que veo es que el gobierno militar que asume con una política muy clara de desperonización ya tenía los discursos sobre Canal 7 que solemos encontrar cuando vemos un recambio de gobierno en nuestros días: que era un lugar lleno de militantes, sin profesionales, que cobraban un montón de plata, todo esto dicho en el año 1955.

Cuando encontré ese tipo de declaraciones, dije: "Guau, qué circular es la historia". No podías reconocer si lo estaba diciendo un funcionario de los últimos 10 o 15 años o alguien de los '50.

En ese momento Canal 7 era el único canal y en 1953, después de la ley de radiodifusión del peronismo, se privatizó. Los únicos dos años en que fue privado fue durante el peronismo, en 1954 y 1955. Ya había muerto Yankelevich y el que ganó la licitación fue Jorge Antonio, un empresario peronista que se desarrollaba en varias ramas de la industria.

–¿Cómo fueron esos años del Canal 7 privado?

–Esos años fueron de cierta profesionalización, porque lo que también interesaba era que se vendieran más televisores. Cuando empezó la televisión había muy pocos televisores y la propuesta de contenidos tenía que ir de la mano de generar una industria alrededor de los electrodomésticos.

De este período hay algo de material pero a partir de 1955 hay poco. Encontré unas actas de directorio súper interesantes porque toda la vocación publicitada de la Libertadora era el pluralismo, volver a tener en los medios de comunicación las voces opositoras al peronismo.

Entonces hacían unas planillas que contaban minutos y segundos de cuánto aparecía cada línea de la UCR, cada partido menos el peronismo, que estaba proscripto. Era el elefante en la habitación: subrayaban la palabra pluralismo con el partido mayoritario estando proscripto.

Gerardo Sofovich planteó una programación más competitiva y comercial.

Gerardo Sofovich planteó una programación más competitiva y comercial.

–Y en los '60 es cuando se consolida el hábito de ver televisión, ¿no?

–Más hacia el final de la década el televisor se convierte en un electrodoméstico más de la casa. En esta década, hay un primer momento período de reconfiguración y de misión de Canal 7, que coincidió con el período frondizista.

A Frondizi no le interesó una conceptualización de qué es lo que quedaba para el canal público ante la llegada de los medios privados. Cuando empieza la competencia con los privados, empieza un momento bastante crítico para el canal y queda a la deriva en muchos sentidos: había crisis económica y amenazas militares permanentes.

Frondizi tuvo incontables problemas pero sí representaba un discurso relacionado con la libertad de prensa y hay una entrevista que le hizo Jacobo Timerman en un programa de 1959 en el que explícitamente dijo: "Cualquier periodista que quiera hablar conmigo tiene las puertas abiertas". Dicho esto, Frondizi también atravesó cuestionamientos importantes respecto a cómo manejaba los medios estatales, la línea de la UCR representada por Illia le hizo muchos cuestionamientos.

Nelly Trenti, la primera locutora de Canal 7.

Nelly Trenti, la primera locutora de Canal 7.

–¿Con Illia cambió esta conceptualización del canal?

–No. El corto período de Illia es interesante porque él pone en el canal a personas que vienen del cine y el teatro independiente como Marcelo Simonetti y Francisco Petrone. En estos años la ficción tiene un apogeo y hay varios programas que filtran los cambios que se estaban dando en la sociedad.

También estaba Nélida Baigorria, una de las pocas mujeres en esta historia. Era una radical que se había ido de las filas frondizistas después de la discusión de Laica o Libre y la prensa escrita, donde había muchos medios de comunicación anti Illia, le decían La Zarina.

Visto en perspectiva, te das cuenta de que el sesgo anti mujer, de llamar autoritaria a cualquier mujer que tiene decisión, siempre estuvo. Hubo muy pocas mujeres a cargo de Canal 7 en la historia: Baigorria, Blackie en el '54 y '55, María Herminia Avellaneda en los '80, Ana de Skalon en el gobierno de Néstor Kirchner y Rosario Lufrano, entre 2006 y 2008, y en este gobierno.

26 de marzo de 2020. Alberto Fernández habló por videollamada con Rosario Lufrano, en la Televisión Pública.

26 de marzo de 2020. Alberto Fernández habló por videollamada con Rosario Lufrano, en la Televisión Pública.

–¿Que descubriste de Sofovich que no sabías cuando eras una niña y adolescente en los '90?

–De Sofovich todos remarcamos algunos conflictos de tipo ético en el ejercicio de la función pública, porque se contrató a sí mismo para hacer un tercer programa de televisión cuando era interventor y también era la figura del canal. Tuvo distintas denuncias y terminó siendo procesado y embargado; por eso se tuvo que ir a fines del '92, aunque siguió dirigiendo el canal sin el puesto hasta el '95.

En su slogan, "Ahora También Competimos", trajo una propuesta de perfil alto que también incluyó programas como El Otro Lado de Fabián Polosecki, La TV Ataca de Mario Pergolini, Roberto Pettinato, Caloi en su Tinta. Tenía una impronta comercial innegable y cuestionable en varios sentidos y hay cosas en las que veo su olfato. Es un período que reviste algunas novedades para la televisión y que surgieron del canal.

Víctor Hugo Morales en "678". Año 2015.

Víctor Hugo Morales en "678". Año 2015.

–Para el libro conseguiste entrevistar a una de las figuras clave de los últimos años: Diego Gvirtz, productor de 678. ¿Cómo fue eso?

–Lo entrevisté en 2020, habían pasado cinco años del final del programa, él ya había vendido su productora. En el libro abordo la doble naturaleza del canal, de política y televisión, y 678 condensa esa doble naturaleza de un modo particular y muy emblemático de los años recientes.

En la entrevista, Gvirtz no solamente tenía esa conciencia sobre esa doble naturaleza del programa sino la idea de que a veces es contraproducente, de que lo televisivo y lo político chocan, se dan codazos, lo que conviene desde el punto de vista televisivo no conviene desde el punto de vista político o viceversa.

Para ponerlo en un ejemplo concreto, la incorporación del contrapunto, de la diversidad ideológica y de representantes de la oposición. El programa se terminó volviendo muy homogéneo en el sentido de que todos pensaban lo mismo y no había lugar para el disenso en relación al apoyo a las políticas oficiales. Era un lugar completamente uniforme.

Si lo comparás con, por ejemplo, Polémica en el Bar, podés ver que fue un programa político en los '90 y nadie dudaría del ultramenemismo de Sofovich. En ese momento, él, que era el funcionario y la figura del programa político, hacía un programa con contrapuntos. Estaba en la mesa Hugo Gambini, que había sido representante del periodismo más alfonsinista en el período anterior, había invitados.

Ahí prevaleció cierta lógica televisiva del atractivo que podía tener la discusión, la polémica, el contrapunto. ¿Era un programa oficialista? Sí. ¿Había más oficialistas que opositores? Sí. Pero, televisivamente, garpaba ese contrapunto que, si algún momento existió en 678, no sobrevivió mucho tiempo y no es como lo recordamos para nada.

Pantalla Partida, 70 años de política y televisión en Canal 7, de Natalí Schejtman (Paidós), se consigue a 2090 pesos en papel y 999.99 pesos en digital.

Recuadro

Mirtha Legrand también pasó por el canal público. Aunque sus ya legendarias mesazas debutaron oficialmente el 3 de junio de 1968 en Canal 9 de la mano de Alejandro Romay, Daniel Tinayre y Samuel Yankelevich, Mirtha Legrand también estuvo en distintos períodos de Canal 7: en 1979, cuando Carlos Montero apostó a un relanzamiento de la programación, en 1989 tras la asunción de Carlos Menem, quien le había prometido llevarla de regreso a la tele después de que estuviera sin aire durante el gobierno de Alfonsín y en 2001, el año del estallido social más grande de la historia argentina.

“Ese momento es muy interesante”, remarca Schejtman, “porque en diciembre de 2001 Mirtha va narrando lo que pasa día a día desde su programa, con un grado de desconcierto y preocupación muy crudos que hoy constituyen una crónica televisiva bastante especial”.

Siete décadas, siete figuras clave 

El trompetista de jazz Louis Armstrong en Buenos Aires, con Blackie en Canal7.

El trompetista de jazz Louis Armstrong en Buenos Aires, con Blackie en Canal7.

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