Argentina

Día del Padre: en la música encontró la forma de comunicarse con su hijo con autismo

Pablo está sentado cómodo en el sillón del living, cruzado de piernas, junto a su mate inseparable. Tiene la mirada fija hacia abajo y con sus yemas de la mano derecha hace musiquita con el termo. Ese movimiento se repite, le gusta lo que escucha y con una leve sonrisa busca la mirada cómplice de Gabriel, su papá, que le devuelve un gesto mezcla de amor y admiración: "A ver, Pablo, voy tocando la guitarra, tarareo y vos escribí la letra, a ver qué nos sale".

Tiene 35 años Pablo y a los dos le diagnosticaron autismo. Habla muy poco, menos cuando hay gente que no conoce, como en este caso con la presencia en su casa de Clarín. Realizó terapias alternativas, tratamientos varios y fue muy estimulado musicalmente por Perla Gonilski, su mamá pianista, y por Gabriel Rubinstein, economista, pero también músico y cantante. "Sería interesante hacer comentarios acerca de la pandemia/ Como por ejemplo sería lindo saber que sienten/ Los padres de la gente con ansiedad". Sorprende Pablo con esta primera estrofa que le brota espontánea.

El ejercicio de los Rubinstein es conmovedor: Gabriel está con su guitarra en el sillón junto a su hijo, rasgando y tarareando, combo que estimula a Pablo, que con un teclado de computadora en su regazo aprieta entusiasmado. Agil, Gabriel observa qué tipea su hijo y va escribiendo palabras que forman frases, a la vez que tararea, toca la guitarra y acaricia la espalda o el cuello del muchacho, un contacto esencial. "Describirlo cuesta más que hacerlo, en una hora podemos llegar a tener una canción", hace saber Rubinstein.

Gabriel y Pablo Rubinstein son padre e hijo. El muchacho tiene autismo pero juntos lograron que la música sea el lenguaje con el que logran comunicarse. Foto Emmanuel Fernández

Gabriel y Pablo Rubinstein son padre e hijo. El muchacho tiene autismo pero juntos lograron que la música sea el lenguaje con el que logran comunicarse. Foto Emmanuel Fernández

Detalla el economista que la mecánica de composición, que vienen aceitando hace más de cinco años, tiene frescura y dinámica. "Yo voy escribiendo lo que Pablo tipea. Cuando hay algo que no entiendo o no tiene sentido, se lo leo y le pregunto: '¿Te parece que así está bien?'. Y corregimos o seguimos adelante. Cuando termina la canción se la repaso entera para saber si está de acuerdo y una vez que estamos convencidos la grabamos".

Padre e hijo lograron que la música sea un puente que uniera dos orillas lejanas, que sea su lenguaje cotidiano, su medio de contacto, comunicación y entendimiento. Gabriel pulió esta ingeniería para romper esa barrera, el trastorno del autismo que le impide sociabilizar a Pablo con el mundo exterior. Pero, ¿cómo surgió el emprendimiento a dúo? "Yo toda mi vida fui músico y desde hace unos 20 años Pablo siempre me dice 'Quiero que toques'. Y yo hacía temas de los Beatles, Almendra, y siempre se enganchó".

Hacedor musical, Gabriel empezó a improvisar sessions con su guitarra y su piano, ante la atenta mirada "y oído afilado" de su hijo y más fiel espectador. "¿Por qué no me ayudás a componer la letra, Pablo?", le propuso allá por el 2015, en un momento de esparcimiento, lo que sacudió la modorra del muchacho, que se prendió como garrapata. "Y así, de repente, se hizo cotidiano y yo notaba que fluíamos, que prestaba atención, que lo disfrutaba y pasó a ser nuestra actividad preferida".

El living de papá, el refugio de Pablo

En el amplio living de los Rubinstein, Gabriel es la voz, Pablo la pura imagen. Está en silencio pero no se pierde absolutamente nada de lo que pasa, es una esponja. "Tiene una gran capacidad telepática, a veces me sorprende su poesía para escribir, su elevado vocabulario, sobre todo teniendo en cuenta que no está escolarizado", dice su papá. 

Pese a la presencia disruptiva de cronista y fotógrafo, Pablo luce tranquilo, abrazado por la voz omnipresente de su papá, quien no pasa un minuto sin algún gesto afectuoso, sin ser empalagoso. Quizás por su profesión, Gabriel denota una parquedad que se diluye cuando elabora música con Pablo. "Lo musical nos resignifica y a él es la actividad por lejos que más disfruta y con la que más me sorprende".

Capacidad telepática había mencionado Gabriel, que explica que "Pablo me dio sobradas pruebas de saber lo que pienso yo o la mamá. Aunque parezca increíble él capta lo que yo estoy pensando. Por ejemplo, si estamos en la calle o en el auto, le digo que estoy mirando algo y él lo percibe y me lo dice. Tiene una percepción muy sensible, muy profunda, pero lo hace con las personas con las que comparte mucho. Es una habilidad que si no ves, no creés, por eso no quiero que esto preste a confusión".

"Yo voy escribiendo lo que Pablo tipea. Cuando hay algo que no entiendo o no tiene sentido, se lo leo y le pregunto. '¿Te parece que así está bien?'". Foto Emmanuel Fernández

"Yo voy escribiendo lo que Pablo tipea. Cuando hay algo que no entiendo o no tiene sentido, se lo leo y le pregunto. '¿Te parece que así está bien?'". Foto Emmanuel Fernández

Pablo no se mueve del sillón. Está muy cómodo con su mate y no afloja con el movimiento musical de su mano con el termo. Y en su rostro la sutil sonrisa se congela. Gabriel prueba con otra canción, ya realizada, que se llama "No decimos nada". Se sienta a su lado para generar la conexión, Pablo siente esa custodia amorosa y van recordando la letra: "No me estremecen tus deseos de pensar/ Tengo necesidad de poderme comunicar/ Sería muy lógica que mires lo que soy". El tema escrito por Pablo, con un estilo melódico ¿oriental? se puede escuchar en YouTube.

No salen del asombro por el nivel y significado de sus frases Perla, su madre, ni Gabriel, con quien Pablo pasa tres veces por semana. "Nunca consideré la posibilidad de institucionalizarlo, yo tengo una relación muy intensa con mi hijo, estoy muy apegado, mientras yo esté jamás lo haría... Exploramos, descubrimos y nos encontramos sea en esta casa, donde a él le gusta mucho estar, o cuando salimos. Le encanta pasear en auto, podemos estar horas disfrutando".

De más grande se hizo más difícil, "físicamente hoy me resultaría imposible manejarlo en alguna situación en la que no se sienta bien, porque si hay algo que no le gusta, no hay chances de revertirla, hay que irse de donde estemos, como nos ha pasado en una cabaña paradisíaca de Brasil. Pienso que un viaje en avión de diez horas, algo que de más chico era controlable, hoy sería un obstáculo insalvable. Él pide con razón que le tengamos paciencia, como lo dice en una de sus canciones, pero él no tiene paciencia".

"Nunca consideré la posibilidad de institucionalizarlo, yo tengo una relación muy intensa, de mucho apego", dice el papá. Foto Emmanuel Fernández

"Nunca consideré la posibilidad de institucionalizarlo, yo tengo una relación muy intensa, de mucho apego", dice el papá. Foto Emmanuel Fernández

El dueto que conforman padre e hijo tiene subidas unas 40 canciones en YouTube y Spotify, donde pueden encontrarse en cinco álbumes llamados "Piedras de Rubi" (apócope de Rubinstein). Pablo no cocina, no viaja ni se baña solo, tampoco se ata los cordones, pero en el mundo musical es otra cosa. "Tiene un oído musical absoluto, nos pasamos largas horas escuchando de todo, desde Stravinsky, pasando por King Crimson, los Beatles y hasta mucha cumbia".

Pablo tipea y Gabriel va tomando nota sin dejar de tararear o tocar la guitarra para que su hijo no cese la composición. Foto Emmanuel Fernández

Pablo tipea y Gabriel va tomando nota sin dejar de tararear o tocar la guitarra para que su hijo no cese la composición. Foto Emmanuel Fernández

Si bien pasan los años y el físico puede pasar factura, no hay un agotamiento mental. "A Pablo no lo pienso como alguien que está enfermo, sino como un ser diferente que viene de otro planeta, con un espíritu muy elevado. Creo que el término capacidades especiales le calza justo". Sin pretender deshacerse en elogios, está convencido de que Pablo "tiene una sabiduría sana, pura, que nada tiene que ver con este vértigo y desasosiego en el que estamos inmersos. Él sabe que hay una pandemia pero le da lo mismo, de todas maneras cuando salimos a veces cantamos 'A pesar del coronavirus, nos vamos a mantener unidos'".

Lo acaricia la música, le da buen humor, aunque no toma la iniciativa. "Pablo es pata, te acompaña, pero él no arranca", puntualiza Gabriel, que lideró New Oldies, una agrupación que fue finalista de un concurso de bandas Beatles que organizó The Cavern. Vuelve a tomar la guitarra papá, que rasguea y tararea. Hijo se entusiasma y como es pata se prende e improvisa. "No tiene cura, ni esperanzas/ Mejor que cobres viejos rencores/ ¡Ay! No me gusta saber mentir, no me lastimen/ Ni es preciso que tengas miedo, miedo en el alma/ ¡Ay! No me gustan. Seres humanos". 

El dueto en acción: Pablo tipea y pronuncia las palabras, mientras siente el abrazo y la calidez de papá Gabriel. Fotos Emmanuel Fernández

El dueto en acción: Pablo tipea y pronuncia las palabras, mientras siente el abrazo y la calidez de papá Gabriel. Fotos Emmanuel Fernández

En un ratito, apenas, salieron esas frases, que Gabriel, que no deja de asombrarse, musicaliza. "Es un mundo paralelo esto y en mi recorrido musical que es amplio aunque no profesional, nunca tuve un escucha tan concentrado y comprometido como Pablo. Él escucha con atención, dedicación y toda la paciencia del mundo. A veces, cuando está con los patos volados, nos hacemos una panzada de ritmos variopintos y empieza a bajar, hasta que lo termina envolviendo".

Más allá de sus ocupaciones y responsabilidades como economista y consultor, Gabriel quiere ser parte de esa galaxia que edificó con Pablo, disfruta con esa gimnasia rutinaria de pasarlo a buscar por lo de su madre y llevarlo a su casa. Apostamos a pequeñas grandes cosas, como cuando tiene ganas de andar en bicicleta, que aprendió con mucho esfuerzo, pero fue uno de esos grandes logros. Todo lo que hagamos que él quiere -remarca- desemboca en la música. A veces nos vemos documentales o historias de bandas históricas y la pasamos bárbaro".

"Nunca me paralizó su autismo, siempre fui de poner manos a la obra y de hacer lo que era bueno para él. Si lo veía feliz a Pablo, yo estaba feliz". Fotos Emmanuel Fernández

"Nunca me paralizó su autismo, siempre fui de poner manos a la obra y de hacer lo que era bueno para él. Si lo veía feliz a Pablo, yo estaba feliz". Fotos Emmanuel Fernández

Viajamos al pasado y Gabriel recuerda que cuando le dieron el diagnóstico no lo shockeó. "Lo viví con más naturalidad, siempre fue Pablo, mi hijo. Por supuesto que surgieron interrogantes, un montón de '¿Y ahora qué hacemos?', pero se fueron sorteando los obstáculos a medida que se presentaban. Nunca me paralicé, sí pude pensar y accionar, siempre fui de poner manos a la obra y de hacer todo lo que era bueno para él. Si lo veía feliz a Pablo, yo estaba feliz".

"Me lentifiqué al llegar con vos/No me rindo, modificación/ ¿Quién los mandó a venir aquí?/ Mi lentitud en tu jaula/ Está muerta mi alma, mi soledad/ ¿Quién los mandó a venir aquí?/ Y todo lo que es nuestro, no tiene temor". Gabriel muestra algunas de las decenas de letras que creó su hijo, "que tiene esa llamativa facilidad para componer. Yo no participo de las letras, sólo de la música", deja en claro.

Hasta los veintipocos de Pablo, Gabriel lo llevó siempre a sus viajes de trabajo, recorrieron Europa, el Caribe, Marruecos, hicieron trekking en la montaña, andinismo y hasta cuatriciclo en la arena. "Afianzamos la relación, logramos conocernos mucho porque pasamos mucho solos los dos, a veces en silencio, sin música, sólo nosotros", recopila este papá que desde el vamos entendió que era él quien debía adaptarse a su hijo".

Nada mejor que entender las necesidades y adaptarse a él porque las frustraciones se multiplicaron por doquier. "¿Sabés la cantidad de ensayos, pruebas, terapias, especialistas y profesores con los que intentamos hacer que hable? No te das una idea. Hasta que su mamá y yo entendimos lo que él nos intentaba decir pero no lo veíamos. '¡Basta, no quiero ser normal!'. Y nosotros también dijimos basta, se terminaron los experimentos, y acá estoy feliz de celebrar mi día con él".

AS

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