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Argentina

El Liverpool de Jürgen Klopp: algo así como la máquina de ganar

Jürgen Klopp tiene magia. Lo demuestra en cada paso que da por el fútbol. Esta vez, de nuevo bajo el cielo de Anfield, ganó con una goleada en el clásico de Liverpool, en esa ciudad portuaria y hermosa, allí donde se filmó buena parte de esa serie que es una joya ofrecida por la BBC y distribuida por Netflix: “The Peaky Blinders”.

Fue una belleza para el Liverpool que conduce el entrenador alemán: un 5 a 2 histórico ante Everton, el vecino, al que hay que vencer siempre.

Resultó una victoria plena de creatividad, espíritu colectivo, búsqueda ofensiva, generosidad al servicio de la victoria. Y todo en el contexto de un desarrollo para el disfrute.

Sirve el dato para entender la dimensión:no sucedía un 4-2 en el primer tiempo en un partido de la Liga Premier desde el 28 de abril de 2012 (Swansea-Wolverhampton, que finalizó 4-4). Y fue el cuarto 4-2 al descanso en los tiempos de la Premier y el primero que se da entre dos rivales de la misma ciudad. En el banco de suplentes, Klopp sonreía rumbo al vestuario. Sadio Mané lo abrazaba.

En la competición local la campaña de Liverpool -defensor del título en la Liga de Campeones- es un record tras otro. Encuanto a dominio numérico y a juego, marca una era, una irrupción. Se parece mucho a un sucesor del Barcelona de Pep Guardiola, del Bayern Munich de Jupp Heynckes y hasta del pragmático Real Madrid de Zinedine Zidane.

Suma 43 puntos de 45 posibles en el torneo. Catorce victorias y un empate. Le lleva ocho puntos a su escolta, el otra vez sorprendente Leicester. Y 11 a Manchester City, el principal candidato inicial para las casas de apuestas.

Hay un detalle incluso más sintomático de ese club que va tras los pasos de vencer su estigma de no ganar la Liga local desde 1990. El Liverpool mágico de Klopp acumuló 140 de los últimos 159 puntos en juego de la Premier.

En esta ocasión, además, se dio un gusto, casi un regodeo. Guardó a varias de sus figuras emblemáticas en el banco. Pase y vea, por citar tres casos:su principal estrella, Mohamed Salah (que no jugó un minuto), el capitán Jordan Henderson y Roberto Firmino, quienes apenas lo hicieron un ratito.

El Liverpool, de festejo. Una celebración del fútbol práctico (EFE)

El Liverpool, de festejo. Una celebración del fútbol práctico (EFE)

Aún con un equipo con ausencias (atajó Adrián por Alisson, además) se dio un gusto propio de su estilo:hizo un culto al contraataque en los cinco goles:los dos de Origi, el de Shaqiri, el de Mane y el de Wijnaldum, sobre la hora. Los descuentos de Michael Keane y de Richarlison no alcanzaron siquiera para mermar la sensación de superioridad de Liverpool.

Después del partido, también sonriente, Klopp ofreció una frase y dijo: “Esto sigue”. A su alrededor, un puñado de jugadores vestidos de rojo se aplaudían entre sí. Y seguían su camino.

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