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Argentina

La charla entre Alberto Fernández y Mauricio Macri por la crisis en Bolivia

Cerca de las 6 de la tarde, minutos después de la renuncia de Evo Morales, Alberto Fernández le mandó un mensaje de Whatsapp a Mauricio Macri. Alteró un orden establecido: los contactos, en general, los inicia el presidente saliente.

No ocurrió esta vez. Fernández lo mensajeó para hablar del "golpe de Estado" en Bolivia, tal es su posición pública, y lo hizo para saber cuál sería la postura oficial del gobierno argentino frente a los motines policiales, la intervención de las FF.AA y la renuncia de Morales.

Hablaron, finalmente, después de las 19. El electo ensayó, según supo Clarín, algún punto de acuerdo para sondear si podía existir una comunicación en línea, es decir que tanto el saliente como el entrante expongan enfoques parecidos.

Traducción: si, por caso, el gobierno argentino repudiaba el golpe y tomaba una posición firme, Fernández podría acompañar esa postura. Tuvo, incluso, la decisión de esperar saber qué haría Macri antes de expresar su posición pública.

En ningún momento existió, según confiaron a este diario desde el entorno de Fernández, la intención de emitir una "declaración conjunta" pero se intentó que exista una mirada compartida sobre la crisis política que se vive en Bolivia.

Como en otros temas -casi en todos los temas piensan y actúan diferente-, no hubo postura compartida entre Macri y Fernández.

Al cortar la comunicación telefónica, el presidente electo expresó a través de Twitter su posición política: precisó, sin matices, que lo que ocurrió en Bolivia fue un "golpe de Estado" y expresó el compromiso de Argentina con la "institucionalidad".

En ese hilo, Fernández dio la pista de una parte de la conversación que mantuvo con Macri, y que refleja el malestar que le generó la posición del presidente saliente cuyo gobierno, hasta las 21 horas, no había expresado posición pública. 

En la charla, Macri le trasmitió que había un funcionario del gobierno de Morales alojado en la embajada argentina en La Paz.

Macri, según reconstruyó Clarín, habló de una "persona resguardada" que sería el ministro del Interior de Morales, Gonzalo Blumel.

Fuentes del albertismo contaron que el presidente en funciones expresó sus dudas sobre lo que debería hacer en caso de que haya un pedido de detención del funcionario boliviano.

Fernández sostuvo, según trascendió, que la función del "asilo político" era justamente preservar a los que piden ser asistidos.

Por eso, en Twitter, Fernández incluyó un mensaje donde sostiene que "espero que las actuales autoridades actúen bajo ese mismo principio preservando la integridad física de quienes puedan resultar perseguidos por el golpismo y colaboren hasta el 10 de diciembre con la recuperación de la democracia en Bolivia".

Hubo, en la misma línea, otra diferencia de apreciaciones, según el albertismo. Fernández habló de la crisis institucional en Bolivia ante la "acefalía" que existe pero Macri sostuvo que se haría cargo la senadora Adriana Salvatierra, que renunció un rato después. 

En el entorno de Fernández, rondaba anoche otra información referida a Bolivia que daba cuenta de que el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, presidente de México, ya habría otorgado "asilo político" a Morales y habría enviado un avión oficial a buscar al renunciado presidente de Bolivia.

Por la tarde, desde el grupo Puebla se trasmitió además que López Obrador había puesto a disposición de Morales la embajada en Buenos Aires en caso de un eventual pedido de asilo político.

Morales, en su discurso, advirtió sobre los ataques a sus adherentes y a funcionarios de su gobierno, y luego se supo que hubo saqueos en el domicilio particular del renunciado presidente.

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