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Argentina

La revancha de los hinchas de River que hicieron 8.000 km en micro para ver la final

Apenas empezaron a sonar los teléfonos de los 215 hinchas de River que viajaron a Lima en cuatro ómnibus de Vía Bariloche a ver la final de la Copa Libertadores de América, para invitarlos a ver este martes un entrenamiento de equipo de Marcelo Gallardo en el predio de Ezeiza, los grupos de WhatsApp se llenaron de comentarios desopilantes.

"Yo me conformo con que el Oso Pratto me haga upa", bromeó Esteban Garbarini (54), gerente de Recursos Humanos de una empresa química de Quilmes, quien a poco de salir rumbo a Perú recibió un desopilante apodo. "¿Vino solo?", le preguntaron mientras iban tomando bebidas alcohólicas. "No, te agradezco, no estoy tomando". Su confusión le valió un alias.

"", como se bautizó a quienes ocupaban uno de los micros, en el que viajaron los dos enviados de Clarín durante la ida, fue una de las más ruidosas, a tono con lo que había ocurrido con anterioridad.

"Quiero los guantes de Armani, ¿es mucho?", escribió Sergio. Giovanni La Gamba (11), un nene que no había ido a Lima pero que fue a Ezeiza con su hermano, tuvo más suerte y ligó el izquierdo. "Con un abrazo a Juanfer, estoy", señaló Matías Burgos.

Otro de los viajeros, Jerónimo Hanchen (31), bombero voluntario de Tres de Febrero en el Cuartel Central de Ciudadela, contó que "lo más problemático" del retorno fue el Paso de Jama, situado a 4.200 metros sobre el nivel del mar, la frontera chileno-argentina, desde donde cruzaron a Jujuy tras permanecer esperando al menos seis horas (más otras cinco a la ida), en medio del fuerte dolor de cabeza por la altura.

"El clima de euforia no fue el mismo, a lo último dormimos más, pero se armó una hermosa amistad con muchos de los que viajamos", afirmó a Clarín "Jero". Es que "La banda del karaoke" no había parado de cantar en todas las noches del trayecto, bajo la consigna "River no duerme".

Esteban Garbarini (54), el más veterano en uno de los micros con hinchas de River rumbo a Lima. Lo apodaron "Vino solo". (Maxi Failla)

Esteban Garbarini (54), el más veterano en uno de los micros con hinchas de River rumbo a Lima. Lo apodaron "Vino solo". (Maxi Failla)

Asimismo, Gustavo Hoffmann (48), un contador público que fue apodado "El Doctor" porque suministró, por consejos de familiares médicos, los analgésicos para afrontar los problemas en la altura, admitió que "la gente estaba disconforme con la organización del viaje". 

A pesar de la dolorosa derrota y de la cantidad de horas a bordo de un ómnibus, con apenas un baño para la "multitud" de casi 60 pasajeros por cada uno de los vehículos, los hinchas no perdieron el humor y bromearon por una de las películas que pasaron los choferes para hacer el tiempo más llevadero.

Jerónimo Hanchen (31), el bombero hincha de River (segundo desde la derecha), en la llegada de la caravana a Lima. (Foto: Maxi Failla)

Jerónimo Hanchen (31), el bombero hincha de River (segundo desde la derecha), en la llegada de la caravana a Lima. (Foto: Maxi Failla)

"Me voy a poner a mirar el final de Rápido y Furioso", soltó Matías, ya en su casa. Y Gabriel Fabre resumió todo en un mensaje: "Linda banda la de la 1 y 10. Gracias por tanta buena onda y perdón a todos los que despertamos. Es que River no duerme, diría el Tic".

Para la ida fueron 84 horas de viaje. Con la ilusión de ser bicampeones de América por primera vez. Para la vuelta, 83. Con la decepción de una Copa que se esfumó en los instantes finales. En total, más de 200 hinchas de River estuvieron 167 horas, es decir siete días, a bordo de cuatro micros, en los cuales recorrieron más de 8 mil kilómetros.

Más de 200 hinchas de River que viajaron a Lima fueron invitados por el club a ver una práctica cerrada en Ezeiza.

Más de 200 hinchas de River que viajaron a Lima fueron invitados por el club a ver una práctica cerrada en Ezeiza.

Esto es como si "Manu" Ginóbili hubiera agarrado su auto y manejado desde Buenos Aires hasta San Antonio, Texas, en Estados Unidos. Ellos pagaron entre 17 mil y 20 mil pesos para las variantes semicama y cama, con el objetivo de ir a ver la final en el estadio Monumental, de Lima (Perú), el sábado 23 de noviembre, que terminó en poder de Flamengo de Brasil (2-1) en una ráfaga de Gabigol, cuando los millonarios ya celebraban "la quinta".

El regreso se diferenció de la partida. La euforia disminuyó, sobre todo por el resultado adverso y, también, por el cansancio acumulado. Desde Perú cruzaron a Chile por Arica.

El descanso de los hinchas de River, en Atacama (Chile), rumbo a Lima, Perú. En la foto, "El Doctor" Gustavo Hoffmann (izq.) y Walter Di Giovanni. (Maxi Failla)

El descanso de los hinchas de River, en Atacama (Chile), rumbo a Lima, Perú. En la foto, "El Doctor" Gustavo Hoffmann (izq.) y Walter Di Giovanni. (Maxi Failla)

En territorio trasandino volvieron a subirse Alexis Fabián Bouhet (22) y Fernando Nalé "Tic" Pereiro (28), los dos simpatizantes a los que les habían negado el ingreso porque les aplicaron el derecho de admisión a raíz de antecedentes "de violencia" que las autoridades no explicaron oficialmente. Se alojaron en un hostel chileno, frustrados por no poder ver la final.

Bouhet fue más prolijo y esperó en el paso fronterizo. "Tic" lo hizo a su estilo: se cruzó a los buses en un Uber, le hizo pegar la vuelta al chofer, desesperado, y sacó medio cuerpo por la ventana para rogar que parasen. Su ingreso fue triunfal.

Uno de los choferes la pasó mal en la vuelta. Le tiraron un par de cachetazos en medio de los desacuerdos de los propios hinchas: algunos querían parar en un local a comprar bebidas alcohólicas, otros seguir viaje y llegar de una vez. Pero también hubo conductores que congeniaron con los pasajeros. Uno de ellos, hincha de Boca, se sacó una foto con la camiseta en medio de la marea "millonaria".

Las críticas apuntaban entre otras cosas a que todo hubiera quedado supeditado a los choferes, sin un coordinador para manejar las paradas técnicas y ser el nexo con los fanáticos. Pero la mayor bronca de los simpatizantes había sido por el famélico catering, lejos de lo prometido por River Plate: apenas unas botellas de agua, un par de barritas de cereal y otro par de alfajores.

Giovanni La Gamba (11), de Caseros, feliz con su "trofeo": un guante de Franco Armani.

Giovanni La Gamba (11), de Caseros, feliz con su "trofeo": un guante de Franco Armani.

Por eso, el club decidió invitarlos a ir a un entrenamiento en Ezeiza, a modo de reconocimiento por el esfuerzo. El viaje de este martes se hizo nuevamente en los micros de Vía Bariloche, esta vez con 190 pasajeros. Algunos llegaron desde Bahía Blanca, la mayoría desde el Conurbano. Y otra veintena esperó afuera del predio para ingresar también.

La práctica comenzó con trote alrededor de los campos de juego. "Regulá, Milton", le gritaron a Casco, entre risas. Luego hubo un loco, donde abundaron los oles y las cargadas mientras Ignacio Scocco, Matías Suárez y Juanfer Quintero derrochaban calidad. Hasta que apareció él, Gallardo, el Dios millonario, y también la lluvia. El DT hizo subir al plantel a la tribuna a saludar a los hinchas, con la orden de los empleados de seguridad de que no pidieran fotos personales ni autógrafos.

Final Copa Libertadores en Lima, Perú: River vs Flamengo. Foto Maxi Failla

Final Copa Libertadores en Lima, Perú: River vs Flamengo. Foto Maxi Failla

Los jugadores y el propio entrenador le pusieron la mejor onda a la situación, sobre todo teniendo en cuenta que se les venían encima 200 fanáticos. Luego llegó la foto global y el adiós, en medio del descontrol, todos empapados. Pero los hinchas nunca se conforman: ahora quieren que los inviten a ver un partido en el Monumental, como habían prometido desde el club, y una visita al Museo de River. Porque ellos siempre quieren más, tanto como ese estratega que les da felicidad desde hace cinco años y medio.

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