A Lujo Asiático no lo detiene ni el coronavirus. Mientras en ese país europeo advierten que están atravesando la fase más peligrosa de la pandemia, estos kamikazes del under porteño se preparan para asaltar pronto Alemania. Y no temen que el arte marcial se les puede convertir en un harakiri, pues durante la antigua normalidad ya pusieron a prueba su vértigo tanto en Tokio como en Hong Kong. Es que la incertidumbre y su actitud expedita son sus mejores armas, junto a esa electrónica provocativa, ambiental y espectral, marcada a fuego por Caribou, Jan Jelinek y Boards of Canada, y con ganas de poner un pie en el pop y otro en la pista de baile.

Si bien sus integrantes desembarcarán pronto en Hamburgo gracias a un plan de intercambio cultural que tendrá como anfitrión al grupo Plastiq, la terna no descarta hacer historia con una gira en la otra orilla del Atlántico. O al menos se ilusionan con eso. Pero no se irán sin antes poner en circulación nuevo single, Pastee, pautado para el próximo 15 de abril. "Es una apología al éxtasis", adelanta Segundo "Siro" Bercetche, encargado de los sintetizadores de la banda.

"Es un pop eléctrico. Medio deep house o medio downtempo", intenta enfocar. "Nos hicimos la pregunta cuando estábamos tratando de ver cómo lo catalogábamos dentro de los géneros que hay en el Spotify de mierda." Sin embargo, Andrés "Chango" Serantes, compañero de grupo a cargo de los otros sintetizadores, tiene una definición del inminente track un tanto diferente. "Para mí no es pop, sino música electrónica. Y tiene un final free-jazzero. Se mueve entre el ambient y el free jazz."

En lo que coinciden ambos es que Lujo Asiático no es un artista fácil de catalogar. "Somos medio parias, y eso nos juega en contra", reconoce Siro. "El nuevo disco es cero experimental. Es cuelgue, pero concreto", señala, y de eso dan fe los dos cortes promocionales lanzados, Vidrio roto y Ganbare, tema que le da título al segundo álbum de la banda.

"El disco entero tiene nueve tracks con beats bien diferentes", advierte el baterista Cristian García Laborde sobre un trabajo que verá la luz en junio a través del sello local Casa del Puente. "Y es más amigable que el primero", considera. El título, tomado de su periplo por Japón en 2017, alude a la determinación: "En japonés, ganbare significa actitud", traduce Bercetche. "En Tokio caminamos por una plaza y como diez niños de unos cinco años nos decían ganbare. Querían pelear. Grabamos el momento, se lo mostramos allá a un amigo, y nos dijo lo que representa para ellos."

La actitud está a la pista

Pese a los cuatro años que distancian un álbum del otro, hay un track que los conecta: Vidrio roto. "Es medio batería, y muy de ambiente. Arranca tranca y luego se pone pistero", describe Siro. "Es un track muy de transición, con baterías con bombo en negra y melodías fulminantes. Nuestra producción, ahora, es muy diferente."

Al momento de referirse a su pretensión artística, los integrantes de la terna coinciden. "Siempre será la música. Y sacar un vinilo, si se puede", revela Chango. "Intentamos lograr algo súper genuino. Como no estamos metidos en la movida, no sonamos ni de una forma ni de otra. Nosotros estamos con la máquina, y vemos qué dispara."

Si hubiesen sabido desde el vamos que lo que estaban por armar era un proyecto de música electrónica instrumental, quizá Lujo Asiático abordaría el género desde otra postura. "O hubiéramos arrancado armando baterías", especula Serantes. "Esto surgió del proceso que se cocinó en la sala. Cris empezó tocándolo en vivo y luego fue incorporando sintetizadores y frecuencias. Eso fue poniéndolo más en la electrónica."

A lo que el baterista añade: "El primer disco (Lujo Asiático, 2017) lo hicimos con batería acústica, pero se le encontró una vuelta más antigua y de reverberancia. Aunque el nuevo es una especie de mezcla entre batería, bombo y caja de ritmos". Eso le deja la pelota picando a Siro para que remate. "Llegamos al puerto de la electrónica partiendo de ensayar como banda. Armamos las partes y las grabamos. Después cambiamos los samples de la batería por los de la electrónica, porque no nos gustó el sonido de la bata. El nuevo disco lo encaramos como quien empieza a laburar con Ableton Live... Eso hizo que todo fuese más personal."

El camino del héroe electrónico

A pesar de que se lo pensaron muchas veces, el trío eligió no tener cantante ni frontman. Lo más cercano a esa experiencia sucedió justamente en la capital nipona. "Lo pensamos muchas veces, y conversamos para invitar a un amigo o amiga a que diga o cante algo", recuerda Siro. "Al final lo hicimos en Japón, con una chica que se subió a balbucear. Estuvo bueno."

Lo curioso de esto es que Bercetche era un cantautor que colgó la guitarra para dedicarse a hacer música bailable o instrumental. O ambas. "Estaba harto de hacer música introspectiva de cantautor. La odiaba, al igual que mis shows y todo lo demás", se sincera este entrañable colaborador de la banda de dub Nairobi. "Tocaba algo que no me gustaba, y empecé a querer hacer algo bailable."

Siro conocía a Chango del colegio, amén de coincidir en Félix y los Clavos y en otras fechas de las bandas que tuvo en el under porteño. Pero el encuentro con Cristian fue místico: era su instructor de yoga. "Tocaba la batería de chico, aunque nunca tuve una banda", ahonda García Laborde. "La primera vez que entré en un estudio, fue con Lujo."

La consolidación de la propuesta del grupo coincidió con un lustro puntual de la escena: 2010 a 2015. Así lo evoca Chango: "El Centro Cultural Mi Casa era nuestro lugar. En ese momento, la gente estaba cansada de la escena; quería ir a bailar, y se enganchó con grupos y fiestas".

Ante la pregunta de si están podridos de curtir el under, el trío se manifiesta. "Luego de haber sacado tantos discos cantados y marginales, recuerdo que el primer profesor de guitarra me mostró un disco de un amigo suyo, que era horrible, y me dijo que si hacía algo así terminaría en el mismo lugar. Siempre traté de evitar eso. Cuando empezamos a tocar, pensé que iba a explotar. Y lo sigo pensando. Pero tampoco es la premisa. Es un poco el camino del héroe."

En tanto que Lujo Asiático espera como pequeño saltamonte su momento de gloria, sus integrantes repasan un pedazo de la historia argentina. "El nombre del grupo se desprende de la generación de nuestros padres", señala Siro. "Si algo es muy lujoso y extravagante, es un lujo asiático. Es un estereotipo de los porteños, que a los japoneses les llegó a encantar."

* Lujo Asiático toca el domingo 28/3 desde las 18 en Avant Garten, Avenida del Libertador 3883.