El filme Blue Boy, del argentino Manuel Abramovich, ganó este sábado el Oso de Plata al mejor cortometraje de la Berlinale.

El corto, de 19 minutos de duración, retrata a siete trabajadores sexuales rumanos en Berlín que escuchan y reaccionan a grabaciones de sus propias experiencias.

De esta manera, la cámara se vuelve cliente y el proceso de explotación se convierte en espectáculo y resalta la inevitable performatividad de las relaciones de poder.

"Quería hacer una serie de retratos de trabajadores sexuales aplicando las mismas reglas del comercio sexual para poner énfasis en la performatividad de esas dinámicas y crear un experimento en el que los roles de todos los involucrados (protagonistas, audiencia, yo mismo) fueran intercambiables —explicó Abramovich—. ¿Cómo sería para estos jóvenes tomar distancia del personaje que interpretan? ¿Cómo reaccionarían ante sus propias historias?".

Manuel Abramovich
Manuel Abramovich

El cineasta dirigió también los cortos La reina y Las luces y los largometrajes Solar, Soldado y Años luz.

Además, se desempeñó como director de fotografía en Teatro de guerra, de Lola Arias, y Aurora Venturini, de Fernando Krapp y Agustina Massa.

Abramovich se formó en la Escuela Nacional de Experimentación y Realización Cinematográfica (Enerc) y en la Di Tella University Film Lab y sus trabajos fueron han sido exhibidos en festivales e instituciones como la Berlinale, Venecia, MoMA, Cinéma du Réel, IDFA, Tribeca, San Sebastián, Film Society of Lincoln Center, BAFICI y Karlovy Vary.

El viernes, el cine argentino tuvo otro galardón en la Berlinale, que correspondió al filme Breve historia del planeta verde, de Santiago Loza, que se alzó con el Premio Teddy, que distingue a las películas orientadas hacia el colectivo LGTBIQ.

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