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Argentina

Una historia turbia, en la que nadie dijo ser quien realmente es

En esta historia, la de la supuesta extorsión que se realizó en la causa de los Cuadernos K contra un imputado que no era tal, casi nadie dijo quién realmente es. La dirigencia y los negocios K aparecen en el inicio y durante toda la trama hasta ahora conocida cuando se indaga sobre ella, consultando a fuentes diversas que conocen a los principales involucrados en una historia asombrosa.

Pedro Etchebest, autodescripto como un empresario del agro, denunció el 28 de enero pasado, en un juzgado federal de Dolores, al mando de un magistrado identificado con la gestión K, Alejo Ramos Padilla, que el abogado Marcelo D’Alessio lo había extorsionado en nombre del fiscal Carlos Stornelli.

Afirmó que presentó pruebas irrefutables al respecto.

En distintas entrevistas, aseguró que tiene un campo “chico en Sierra de los Padres” donde cultiva frutas orgánicas.

Etchebest relató que conocía a D’Alessio desde el año 2013. Que no hablaba con él desde hacía un tiempo largo. Y que el abogado lo llamó a fines de diciembre y lo convenció, de a poco y con métodos de presión quizás delictuales, que debía pagarle 300 mil dólares si no quería ser involucrado en el expediente que investiga el mayor caso de corrupción de la historia argentina.

El denunciante le dijo a la Justicia que está convencido que detrás de D’Alessio estaba Stornelli, aunque no se conocen alguna prueba concreta sobre ese punto.

Etchebest denunció que D’Alessio le dijo que había sido mencionado en en la causa Cuadernos K por el arrepentido Juan Manuel Campillo, ex ministro de Hacienda de Santa Cruz, y ex titular de la Oficina Nacional de Control Comercial Agropecuario (ONCCA).

La realidad es que eso no pasó. Lo confirmó el abogado de Campillo.

Stornelli también lo niega. Y denunció a D’Alessio en los tribunales federales.

Este sábado, el diario Página/12 difundió una supuesta nueva acusación judicial que involucraría a D’Alessio y otros abogados, quienes le habrían dicho a los hijos del asistente de El Calafate de Cristina Kirchner, Ricardo Barreiro, que podían interceder ante Stornelli a cambio de dinero.

La primera denuncia está llena de enigmas aun no resueltos.

¿Por qué un hombre que vive de una campo “chico” podría preocuparse porque un ex funcionario de relevancia lo habría involucrado en una trama de coimas multimillonarias?

¿Cuál era el vínculo que tenía Etchebest con D’Alessio?

Etchebest reconoció en una entrevista con Página/12 que trató a Campillo a “fines” del 2016. No dio más detalles.

También reveló que conoció a D’Alessio: “en 2013”: “Tomé un café con él por un amigo, cuando estaba en Enarsa”. Y agregó que lo trató más porque “justo” “en 2014” su futuro extorsionador “alquiló una oficina debajo de donde yo alquilaba la mía, en Alicia Moreau de Justo 1150. Él estaba en el segundo piso, yo en el cuarto. Me vuelvo a encontrar ahí con él, como vecinos. Nos empezamos a ver más. Cada tanto subía. Yo no sabía mucho de él ni de sus vínculos”.

“No tengo nada que ver con el kirchnerismo”, dijo después Etchebest en un reportaje con El Destape Radio.

Y, aunque había tratado con Campillo, y con el propio D’alessio, ex Enarsa en la gestión K, afirmó que “no soy kirchnerista ni conozco a ex funcionarios”.

El portal Infobae accedió a un habeas corpus que D’Alessió presentó en la Justicia antes de caer preso.

En ese escrito, este personaje que se verá más adelante que tampoco dijo la verdad sobre su propia vida, reconfirmó que conoció a Etchebest en ese edificio de Moreau de Justo 1150.

Era un lugar de alquiler de oficinas, con varias entradas. Y dio una pista intrigante: “ya lo había conocido –a Pedro- en el año 2013 como vecino de una oficina en el complejo Madero Business Center”. Y después de contar que la supuesta extorsión era parte de una investigación que le encargó un supuesto espía oficial, algo que en el Gobierno niegan, soltó: “Nunca supe cómo se llamaba el señor Pedro hasta que me encomendaron esta investigación”.

¿No sabía cómo se llamaba Etchebest?

Clarín había recibido información sobre Etchebest a fines del 2017.

Hoy, esos datos se reactualizaron tras el chequeo con tres fuentes distintas, dos de las cuales conocen a los Kirchner desde hace varias décadas por su actividad política en Santa Cruz.

Según ellos, Etchebest trabajada en la oficina vecina a D’alessio con un nombre de fantasía. Se hacía llamar “Pedro González”. Uno de los consultados para saber quién es Etchebest fue el más gráfico para explicar esta rareza: “En el kirchnerismo se lo conoce como ‘Pedrito’. Ofrecía servicios a empresarios de varios rubros a los que les destrababa problemas en la AFIP, o por sus contactos les conseguía, siempre a cambio de dinero, reintegros de la ONCCA”.

Las fuentes afirmaron que en esa oficina de Puerto Madero, “Pedrito” Etchebest invocaba el nombre de Campillo o del ex titular de la AFIP, Ricardo Echegaray, como garantía de sus gestiones.

También se habría involucrado en otro negocio de la economía K: otorgar permisos para importaciones en medio del cepo cambiario, lo que permitía recibir un dólar del BCRA que estaba más caro que el oficial, incomprable, pero que se podía vender en el mercado blue a un precio mayor.

Parte de esta información fue adelantada también por el portal www.lapoliticaonline.com.

Según las fuentes de Clarín, Etchebest trabajaba estos temas con Héctor Alani, ex socio durante años de Carlos Robustiano Gauna, pareja en su momento de quien manejó la Superintendencia de Seguros de Salud (SSS) en la era K, Liliana Korenfeld.

Alani tiene una relación de amistad con uno de los empresarios K que hoy está preso: Cristóbal Manuel López.

La actual abogada de Etchebest, Natalia Salvo, explicó que su cliente no estaba dando entrevistas por el momento.

Y ante las consultas de Clarín sobre “Pedrito Gonzalez” negó todo.

Según ella, Etchebest trabajaba en Madero Business junto a “socios” que tenían negocios distintos.

Desde que es abogada de Etchebest, Salvo ya no tiene más actividad en las redes sociales. Allí no ocultaba que fue candidata al Consejo de la Magistratura en una lista K. Ella aclaró que no tiene nada que ocultar y que prefirió preservar su vida privada que estaba demasiado expuesta en el ciberespacio. Salvo escribió también un artículo crítico del Poder Judicial en la web de Horacio Verbitsky, elcohetealaluna.com.

En ese sitio se difundió la primera noticia sobre la supuesta extorsión a Etchebest.

El supuesto extorsionador del supuesto empresario rural, Marcelo D’Alessio, tampoco es quien dijo ser. Los Estados Unidos desmintieron que trabajase, como él aseguró, para tres de sus agencias de seguridad más relevantes, la a National Security Agency (NSA), la Drug Enforcement Administration (DEA) y hasta del Federal Bureau of Administration (FBI). Su relato rompía con la regla básica del espía. La esencia de ese trabajo está basada en el secreto y la confidencialidad.

D’Alessio vive en una mansión en el country Saint Thomas. Antes tenía una casa en el barrio cerrado El Lauquen, cercano a su vivienda actual. En éste último country era vecino del ex vocero presidencial K, Alfredo Scoccimarro

D’Alessio tiene una fortuna de la que la Justicia sospecha. Está siendo investigado por lavado de dinero.

Además de haber trabajado en Enarsa en la era K, volvió a esa empresa estatal en la gestión Cambiemos.

El multifacético D’Alessio fue vocero de prensa del gobernador de Formosa, Gildo Insfrán. Fue quien comunicó, por ejemplo, la noticia más triste que asoló a ese dirigente: el suicidio de su hijo. D’Alessio fue socio del ex ministro de Economía de Formosa, Ricardo Cabrera.

Hoy, éste último es miembro del Tribunal Superior de Justicia de esa provincia.

Fue dueño de un spa, y tiene varias propiedades en el interior del país.

Tenía en su casa ochenta y tres relojes que parecían de primera marca pero serían truchos. Varios autos de lujo. Maquinas para realizar espionaje. Armas. Una vida de la que habrá más novedades.

Pronto.

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