Argentina

Una política económica que busca detener el tiempo mientras sigue ahuyentando la inversión

La prórroga de medidas de dudosa eficacia y altos costos colaterales y la postergación de decisiones difíciles profundizan la descapitalización de la economía

El presidente Alberto Fernández con la dirigencia de la UIA, en el Día de la Industria. La central fabril rechazó la prórroga de las medidas laborales del gobierno
El presidente Alberto Fernández con la dirigencia de la UIA, en el Día de la Industria. La central fabril rechazó la prórroga de las medidas laborales del gobierno

Como si fueran efectivas y ejemplares, el gobierno insiste en prorrogar y extender medidas con las que busca contener el deterioro de una economía prendida con alfileres y en la que muchos de sus pesares se resumen en una variable clave, las exiguas reservas internacionales del Banco Central. Sin dólares, todo se hace más difícil, aunque el ministro de Economía, Martín Guzmán, haya resuelto, a fines de agosto pasado, la restructuración de la deuda con los acreedores privados.

Así, por ejemplo, el gobierno decidió ahora extender por 90 días la prohibición de despidos y hasta fin de año la doble indemnización (con un tope de $ 500.000, para no beneficiar a las posiciones y salarios privados más altos), mientras cavila qué hará con los subsidios a los servicios públicos: transporte, energía, gas, a los que sumó desde agosto pasado los servicios de telefonía móvil, internet y TV paga y busca, mediante el programa “Precios Cuidados” manejar los precios de la canasta de consumo de los argentinos.

El problema es que mantener esos fórceps es cada vez más difícil. El ministro de Transporte, Mario Meoni, acaba de precisar que en su área el usuario paga apenas el 21% del costo de prestación de un ticket urbano; el restante 79% son subsidios, medida de la tremenda distorsión que acumula el sistema de precios.

Distorsiones y congelamientos

Hay ejemplos en todos lados: así como los productores avícolas gatillaron la decisión oficial de prohibir las exportaciones de maíz –fue “para discutir ideas”, dijo sin ponerse colorado el ministro de Agricultura, Luis Basterra, luego de que se levantó la medida- cuando le dijeron al gobierno que se salían del programa Precios Máximos porque no podían vender el pollo a esos valores, ahora las bodegas agrupadas en la principal cámara vitivinícola están pidiendo lo mismo: salirse. Porque, entre otras cosas, el vino como insumo para embotellar aumentó nada menos que 175% en los doce meses a diciembre pasado (dato: en la provincia de Buenos Aires hay unos 40 productos vitivinícolas incluidos en ese programa).

Se trata siempre de maniatar algo, en principio por un tiempo, que luego se estira, aunque las medidas no surtan efecto y tengan altos costos colaterales. Así, por ejemplo, en reacción a la prórroga de las medidas laborales (que, conviene recordarlo, empezaron a regir antes de que irrumpiera la pandemia) la Unión Industrial le envió una carta al presidente Alberto Fernández advirtiéndole que el incremento de la informalidad, que las medidas oficiales acicatean, más que impedir el despido de gente, conspiran contra el empleo formal. “El incremento de la informalidad ha esmerilado la competitividad de la economía registrada, aumentó la competencia desleal e imposibilitó consolidar la generación de empleo decente”, dice el texto, un argumento ya expuesto y repetido a miembros del Gabinete.

Sin soluciones sencillas

La escasez de las reservas del BCRA es, hoy por hoy, la principal restricción de la economía REUTERS/Enrique Marcarian (ARGENTINA - Tags: BUSINESS POLITICS)
La escasez de las reservas del BCRA es, hoy por hoy, la principal restricción de la economía REUTERS/Enrique Marcarian (ARGENTINA - Tags: BUSINESS POLITICS)

Por cierto, no hay solución económica sencilla a los daños del virus y su efecto sobre la economía. Pero cualquier salida tiene un requisito ineludible: la inversión, que el gobierno no hace más que desalentar. La lista del desaliento es larga y no vale la pena repetirla, sólo recordar uno de los absurdos que genera, por ejemplo, el impuesto a la riqueza. En la Ciudad de Buenos Aires hay cerca de 200 hoteles en venta, sin compradores a la vista. Pero el propietario de un hotel modesto, de unas 30 habitaciones, abrumado por deudas y en uno de los sectores más castigados por la pandemia y la larguísima cuarentena con la que el gobierno intentó en vano exorcizarla, debería pagar ese tributo craneado por un banquero e impulsado por un millonario que no hizo sus millones trabajando.

El colapso de la inversión

En cuanto a la inversión, un reciente informe de la investigadora Guadalupe González, de la Fundación Mediterránea, precisa números de asombro.

-En el tercer trimestre de 2020, cuando se había iniciado la “recuperación” desde el pozo del trimestre previo, la inversión fue del 18,5% del PBI, igual que un año antes, porque la inversión cayó un pelín más que el PBI: 10,3% y 10,2%, respectivamente.

-La inversión en “otras construcciones” (cuenta propia, agropecuarias y pozos petroleros) cayó 33,5% interanual y el resto de la inversión en el sector retrocedió 15,2% interanual.

-La merma en “Maquinaria y Equipo” fue de 7,5% interanual y de 11,4 % en “otros activos fijos” (Investigación & Desarrollo, Recursos biológicos cultivados y Exploración minera).

Es cierto, en el tercer trimestre la inversión aumentó 42,9% respecto del fatídico segundo trimestre, en que había sido de un misérrimo 12,5% del PBI, y la inversión en equipo de transporte subió 22,5% interanual. Pero vale detenerse en el porqué: la compra de equipos importados, que creció 43,1%, a la caza de “dólares baratos” mientras haya. Pobre consuelo. Más que un repunte, esos números describen –dice el paper- el efecto de una represión financiera (control de tasas, control de cambios) que desvia recursos hacia ciertos activos, pero de modo insostenible. “Los efectos de la represión financiera se agotan y después empiezan a prevalecer las distorsiones”, dice González.

Mientras, los activos argentinos –tangibles e intangibles, imprescindibles para empezar en algún momento a salir de la crisis- reflejados en el valor en dólares de las empresas, siguen regalados, pero –igual que los hoteles porteños- no atraen compradores. No es que no los haya en el mundo: en las tres primeras semanas de enero, precisó un informe del Instituto de Finanzas Internacionales, el lobby y “think tank” de la banca internacional, USD 17.000 millones fluyeron hacia los mercados emergentes, en procura principalmente de activos empresarios. Acciones, pero no sólo acciones.

Esas apuestas han sido solventadas por el tsunami de liquidez con que los bancos centrales de los países desarrollados intentan desde hace un año combatir la recesión y ninguna es segura en medio de una incertidumbre pandémica y global que el inicio de las campañas de vacunación no alcanza a despejar. Segura, eso sí, es la constatación de que esos fondos no sienten ningún atractivo por una política económica que intenta detener el tiempo.

Seguí leyendo:

Todo lo que hay que saber del congelamiento de los alquileres y la suspensión de desalojos

Argentina 2021: pros y contras que ofrecen el escenario local y el internacional según siente economistas

COTIZACIÓN PRINCIPALES MONEDAS

Football news:

Cavani has returned to training and is likely to play against Crystal Palace
Fabio Capello, Juventus played Rugby against the Port. Only Ronaldo and Chiesa can make a difference in this squad
Neymar: I posted how I was recovering from my injury, and I didn't get any messages saying, Wow, what a professional. No
Ole Gunnar Solscher: The work of the judges is very difficult and without additional pressure. We have to make their decisions
Joan Laporta: I'm sure Messi won't stay at Barca if I don't win the election. He gives the club 30% of revenue
Trent had idolized Gerrard since he was a kid, and he was in a fairy tale: he got Steven's care and the captain's armband. The story of a great relationship
Hazard's recovery from the injury is delayed. He probably won't play against Atletico on March 7