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Cuba

La otra Cubasoy

Venezuela, Ciego de Ávila.–La empresa Cubasoy, la entidad del nombre más apropiado para los tiempos que corren en nuestra Isla sitiada, ha sabido hacer valer las tierras de privilegio que posee, el manto freático con el agua casi al alcance de la mano en tiempos de bonanza hidrológica y una excelente posición geográfica, al sur de la provincia.

Cubasoy es la mayor empresa agropecuaria de la nación, con unas 28 600 hectáreas de extensión territorial, pero no son estos atributos la clave de su transformación, sino el trabajo y esfuerzo diarios y la buena organización, aunque «Papito», Yusbany Cárdenas Benítez, al frente de la organización, diga: «siempre existen fisuras y tratamos de encontrarlas».

Si bien el canal Zaza-Ciego de Ávila, que divide la entidad casi a partes iguales, todavía no le reporta ningún beneficio, ellos han aprendido a gestionar de forma diferente el recurso agua, y los otros que le llegan «buchito a buchito» en estos tiempos de escasez de fertilizantes, combustible, lubricante…

Convertida en apenas dos años en abanderada de la eficiencia, Cubasoy ha apostado a la correcta organización de la fuerza laboral y al uso de la maquinaria moderna, y a un régimen de explotación con alta eficiencia y coeficientes que sobrepasan el 85 %, pese a que cuando allí preguntas siempre hay quien te hable de algún que otro tropiezo y de las carencias lógicas, a causa del cerco económico de EE.UU.

ACOPIO DE RAZONES

Famosa en Cuba por los sembrados de soya, poco a poco la entidad cambia la matriz productiva, más bien, la incrementa. Aunque la leguminosa no ha desaparecido de sus campos ni va a de-saparecer, otras producciones conquistan el presente: maíz, frijoles, distintos tipos de viandas, granos y frutas.

Papito explica que el fuerte es el maíz, y habla de las 435 hectáreas del híbrido Syn 750 para el consumo animal, de las cuales 126 están en cosecha, con rendimientos superiores a las seis toneladas por hectárea.
En ello mucho tiene que ver la acción de los hombres y mujeres, quienes llegan al campo con los primeros claros del día y se marchan al atardecer, además de un relativamente moderno parque de equipos agrícolas –incluidas modernas cosechadoras–, y la exigencia constante en una empresa, en la cual laboran unos 1 700 trabajadores.

Para ilustrar los progresos en materia de disciplina tecnológica, Papito afirma que en la entidad no se siembra una planta sin saber de dónde proviene la semilla, de qué cuadrante, de qué máquina de riego. Es una especie de bitácora, que permite conocer las características de cada variedad.

Pese a todo esfuerzo, directivos y trabajadores prefieren la crítica y no el elogio, porque en el imperio de trabajo en que se ha transformado Cubasoy, todavía queda mucho por hacer, sin que deje de hablarse de maíz híbrido y transgénico, frijol, frutales; de las 90 hectáreas de coco (unas 12 000 plantas), del canal Zaza-Ciego de Ávila que todavía no pueden utilizar.

Un buen medidor fue el cierre del año 2017, cuando las pérdidas en la entidad ascendieron a más de seis millones de pesos y las ventas netas llegaron a los 21 millones, números nada halagüeños.

A todas luces, el trabajo es quien le pone rostro a los números: hasta el momento obtienen dos millones de pesos en utilidades y las ventas exceden los 29 millones de pesos, con un salario medio por encima de los 1 200, cifras que enseñan a las claras que la gente de Cubasoy produce y no echa el dinero por la borda.

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