logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo
star Bookmark: Tag Tag Tag Tag Tag
Cuba

Un partido como el de José Martí

Nuestra Revolución constituye parte de un mismo proceso desde 1868 hasta el presente. A lo largo de esta histórica lucha se debatieron dos cuestiones fundamentales: la lucha por la independencia y la lucha por la revolución social.

En el siglo pasado las aspiraciones a la independencia chocaron contra los poderosos intereses coloniales y contra la ideología de las clases reaccionarias. (…) Por eso los hombres que luchaban por la supervivencia de la nación y que aspiraban a la independencia tuvieron que luchar contra las ideas anexionistas de aquellos que, por sus intereses esclavistas, querían convertir a Cuba en un estado más de Norteamérica.

Más adelante Martí hubo de luchar muy duramente, defendiendo las ideas de la independencia frente al poder colonial español y frente a los autonomistas, que consideraban a nuestro país incapaz de adquirir la independencia o rechazaban la idea de la independencia.

Del mismo modo, las hermosas ideas y aspiraciones de la revolución social, que vinieron más tarde, habrían de chocar contra intereses sumamente poderosos, habrían de chocar contra el naciente imperialismo norteamericano y los intereses de la sociedad capitalista (…).

No se alcanzó a finales de siglo la independencia real de Cuba, y al fin se unieron las dos aspiraciones: las aspiraciones a la plena independencia nacional y a la revolución social.

Cada una de estas aspiraciones tuvo un momento culminante. Si la aspiración a la independencia tuvo sus momentos culminantes en 1868 y en 1895, de igual relieve histórico es el 16 de agosto de 1925, cuando tras la aspiración de la revolución social surge el primer Partido Comunista de Cuba.

Como ha explicado Fabio Grobart (...), este hecho tiene sus antecedentes desde fines del siglo pasado. Él se refiere al año 1888, cuando un periódico en Cuba comienza a divulgar las ideas marxistas, y se refiere también a las inquietudes socialistas de una parte de los obreros que en Tampa y Cayo Hueso ayudaban a la obra revolucionaria de Martí; a la fundación en 1899 de un partido basado ya en las ideas marxistas (…).
En 1923 la Agrupación Socialista de La Habana rompe con la Segunda Internacional, apoya a la Tercera Internacional, y se convierte en la Agrupación Comunista de La Habana, dirigida por Baliño, y en la cual se inicia la vida revolucionaria de Julio Antonio Mella.

Ya entonces había tenido lugar la Revolución de Octubre de 1917 (…), y el movimiento revolucionario, tanto en su lucha contra el coloniaje y por la independencia nacional como por la liberación social, adquiere una extraordinaria inspiración y un inmenso caudal de experiencias.

En esas condiciones surge el primer Partido Comunista de Cuba, basado en el marxismo-leninismo. Ya entonces el socialismo científico, las doctrinas de Marx y de Engels habían sido enriquecidas por la interpretación, la práctica y el desarrollo leninista (…).

En aquella fecha los comunistas no pasaban de cien en todo el país, y los miembros que asistieron al Congreso como delegados activos eran solo 13, y entre los invitados 17. (…) Pero allí estaban Carlos Baliño y Julio Antonio Mella.

Carlos Baliño simboliza el enlace directo entre el Partido Revolucionario de José Martí, y el primer Partido Comunista de Cuba. Él fue cofundador de ambos (…).

Junto a Baliño estaba un joven brillante, lúcido, valiente, una de las más extraordinarias figuras de la historia de nuestro país: Julio Antonio Mella. Y ambos, en unión de dirigentes obreros y en medio de la clandestinidad, impulsan la idea de convocar el Congreso para la fundación de ese Partido (…).

Ese Partido surge ya con una clara concepción marxista-leninista en todas las cuestiones fundamentales (…). Desde el primer instante adoptan esos principios, y además se disponen a trabajar arduamente entre los trabajadores, entre los campesinos, entre las mujeres, entre los jóvenes y entre los intelectuales, impulsando las organizaciones correspondientes que garantizasen la más estrecha vinculación de ese Partido con las masas (…).

Aquel Partido se enfrentaba a una etapa sumamente difícil (...). Las decenas de comunistas se convirtieron en cientos de comunistas, y esos comunistas tenían desde el comienzo una influencia extraordinaria en el movimiento obrero (…).

Ya desde entonces la reacción pretendía oponer las ideas socialistas a las ideas patrióticas; ya desde entonces pretendía acusar a los comunistas de enemigos de la patria (…). Se enfrentaron a los prejuicios de aquella sociedad, se enfrentaron a toda la propaganda imperialista, se enfrentaron a las ideas reaccionarias de los latifundistas y los burgueses (…).

Ese Partido realiza una extraordinaria labor de concientización de nuestra clase obrera y de nuestro pueblo. Impulsa las organizaciones sindicales, campesinas, femeninas y juveniles; lucha incansablemente por los derechos de los obreros y los campesinos (…); lucha contra la discriminación racial; lucha contra la discriminación de la mujer (…); lucha infatigablemente contra el dominio imperialista en nuestro país; lucha por la vinculación del movimiento revolucionario de Cuba al movimiento revolucionario en el resto del mundo (…).

La mayor parte de su vida la vivió en la clandestinidad o en la semiclandestinidad. Y no hay ley progresista, no hay ley o medida en beneficio de los trabajadores y de los campesinos o del pueblo, en los años de la seudorrepública, que no haya sido arrancada a fuerza de tesón y de lucha por ese primer Partido Comunista de Cuba (…).

Un día se levantó el pueblo contra la tiranía, un día se unió el pueblo y un día triunfó el pueblo; todo el pueblo, pero esencialmente el pueblo obrero, el pueblo campesino, el pueblo estudiante. Y las distintas fuerzas se unieron como corrientes que nacen de distintas fuentes o manantiales, pero que se encuentran todas en un mismo río: el río caudaloso de la Revolución (…).

Quedaba todavía una gran batalla por librar después del Primero de Enero de 1959: la batalla frente al imperialismo yanki, empeñado en destruir la Revolución Cubana. Pero otra batalla no menos difícil había que librar todavía: la batalla contra los prejuicios; la batalla contra el anticomunismo, sembrado durante decenas de años por todos los medios posibles. Y esa batalla final contra el imperialismo, contra el anticomunismo, contra las ideas reaccionarias (...), ¡esa batalla la dimos juntos los revolucionarios de las distintas procedencias, coordinados primero y unidos después; pero unidos en los principios del marxismo-leninismo!
Porque las ideas de Baliño y de Mella eran las ideas más justas y revolucionarias de nuestra época (…). Por eso un día dejó de existir el Movimiento 26 de Julio, dejó de existir el Partido Socialista Popular, y dejó de existir el Directorio Revolucionario 13 de Marzo, para constituir todos, bajo esas banderas revolucionarias, las bases de nuestro gran Partido Comunista de hoy. Un partido, no tres o cuatro partidos. Un partido con la única ideología verdadera y científica (…).

Fragmentos del discurso de Fidel en el aniversario 50 de la fundación del primer partido marxista-leninista de nuestro país, el 22 de agosto de 1975.

All rights and copyright belongs to author:
Themes
ICO