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Colombia

Fortalecer los vínculos, mirar hacia adelante

Mi primera visita a Colombia fue hace apenas diez años. En ese periodo de tiempo, Colombia se transformó. Después de 50 años de conflicto armado, el país negoció exitosamente un histórico acuerdo de paz que esperamos supere la prueba del tiempo. La policía y el ejército colombianos son modelos regionales que comparten sus conocimientos adquiridos con gran esfuerzo en la protección de los derechos humanos, al tiempo que enfrentan difíciles cuestiones de seguridad y antinarcóticos con los países vecinos.

Colombia también se ha convertido en un líder regional en otros asuntos complejos como la crisis de Venezuela. Como reflejo de su arduo trabajo para cumplir varias normas técnicas, Colombia ha sido invitada a ingresar a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (Ocde). Espero que Colombia progrese tanto en los próximos diez años como lo ha hecho en los últimos diez.

(Lea: ¿Cómo podría Colombia aprovechar el enfrentamiento comercial entre EE. UU. y China?) 

Colombia es un gran amigo y aliado con una trayectoria positiva hacia adelante. Las instituciones colombianas se han fortalecido para satisfacer las necesidades de su gente, posibilitando enormes avances en materia de seguridad, derechos humanos, desarrollo económico y estado de derecho. Además, el país está más abierto a la economía global, es un socio comprometido con abordar los problemas del crimen transnacional y es un líder regional.

Colombia es un modelo de institucionalidad democrática en la región, que tristemente ha visto a ciertos países revertir drásticamente en los últimos años.

(Lea: ‘El comercio con Colombia es prioridad para EE. UU.’

Nuestra asociación económica y comercial se está expandiendo, alineándose bien con el objetivo del presidente Duque de estimular el crecimiento económico liderado por el sector privado. Las reformas planificadas por el Gobierno para mejorar la estabilidad para los inversionistas, estimular la formalización económica, invertir en infraestructura y reformar el sistema tributario de Colombia, pueden avanzar las prioridades de las empresas estadounidenses y colombianas.

Sin lugar a duda, algunos actores intentarán aprovechar el creciente estatus económico de Colombia. Si bien muchos en la región pueden verse tentados por las ofertas de asistencia e inversión de China, Colombia sabe que la estrategia de ese país es iniciar con un compromiso económico para luego ejercer influencia política y finalmente control.

Ese resultado es negativo para los países involucrados, sienta un precedente desafortunado en la región y puede afectar el desarrollo democrático. Basta con mirar a Venezuela para ver un ejemplo de este comportamiento en la región.



En contraste, la cooperación bilateral entre Estados Unidos y Colombia se basa en el respeto mutuo y años de una fructífera asociación.
Los Estados Unidos continúa invirtiendo en Colombia porque creemos en este país. Si bien nuestros gobiernos pueden ayudar a conformar un marco para el éxito, la cooperación entre nuestras compañías y los ciudadanos constituye la columna vertebral de esta relación.

Muchas empresas estadounidenses han estado operando por décadas en Colombia y continuaran haciéndolo. En los últimos cinco años, Estados Unidos ha sido la fuente de 11,4 billones de dólares en flujos de inversión extranjera directa (IED) hacia Colombia, más que en cualquier otro país.

A medida que Colombia cumpla con sus obligaciones comerciales bilaterales, incluido su compromiso de restaurar un mercado libre para las importaciones de camiones al final del año, las compañías estadounidenses continuarán invirtiendo en Colombia. Garantizar la igualdad de condiciones para las empresas de los Estados Unidos y otras economías avanzadas traerá beneficios significativos para Colombia en el futuro.

El Gobierno de EE. UU. también continuará asociándose con Colombia para abordar el problema fundamental que conllevan las actividades delictivas transnacionales y combatir el narcotráfico, especialmente a medida que el cultivo de coca y la producción de cocaína continúen aumentando. El Gobierno de Duque tiene claro su fuerte compromiso con estas áreas, compromiso que aumentará el éxito de una ya fuerte Policía Nacional de Colombia y del esfuerzo militar.

Para construir soluciones a largo plazo, los esfuerzos antinarcóticos deben ir acompañados de esfuerzos para aumentar la seguridad ciudadana y el desarrollo rural en las áreas que carecen de servicios gubernamentales básicos y oportunidades económicas. Estamos trabajando junto con instituciones colombianas para apoyar oportunidades económicas lícitas y servir a comunidades históricamente aisladas. Una Colombia capaz de satisfacer las aspiraciones de sus ciudadanos es un socio estratégico aún más fuerte para los Estados Unidos y un líder aún más eficaz en la región. Estoy seguro de que la administración de Duque comparte esta visión.

Nuestra cooperación bilateral con Colombia es un ejemplo de cómo es una verdadera asociación. A través de nuestro compromiso compartido de brindar seguridad, desarrollo y oportunidades a todos los colombianos, algún día veremos una Colombia que pueda alcanzar su máximo potencial. Colombia ha sido durante mucho tiempo nuestro aliado más capaz y dispuesto en el hemisferio.

Todavía quedan muchos desafíos por delante. Confío en que el presidente Duque lo sabe y que está comprometido a convertir estos desafíos en oportunidades para el futuro.

Kevin Whitaker
Embajador de Estados Unidos en Colombia


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