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Colombia

Orgasmos hogareños con robots tras quinta generación de inteligencia artificial, ¿ahora qué?

En la Era Picapiedra nadie imaginaba que la piedra pudiera tener poderes mágicos. Es decir, Pedro Picapiedra lanzaba una roca contra un venado, acertaba a darle en la frente, el venado se atontaba y Pedro podía cazarlo. Más adelante ocurrió lo mismo con la flecha y luego con el arcabuz, el fusil, etc.

Tampoco se pensó cuando lo del fuego, aunque los dioses hayan castigado a Prometeo con horribles castigos por habérselo transmitido a los hombres con gran profundidad mítica y agorera. También Efestos hizo de las suyas. Pero, usted prendía el fuego, cocinaba, y de allí en adelante fueron las civilizaciones que surgieron las que le agregaron miles de trabajos al fuego. Al final se supo que el fuego estaba íntimamente integrado a la termodinámica de todos los procesos. Desde el origen del universo….

Muy a pesar de las penurias de Prometeo, que hoy significaría algo así como prospectiva, miles de años después Martin Heidegger no pudo decirnos ¿qué es la tecnología? Y luego nadie más abordó el asunto. Martín Heidegger pudo habérnoslo dicho pero, si no pudo él, ¿quién podría salvarnos? Por favor, no creamos que es Donald Trump, o alguno de esos seres demente superior colombianos.

Ahora surge la Inteligencia Artificial (IA) y la piedra, la flecha, la lanza, el arcabuz, el fuego y todo eso está enclavado en los algoritmos. El asunto parecería haber ocurrido así:

Pedro Picapiedra debía reconocer que no estaba en capacidad de igualar la inteligencia del venado para saltar y correr dentro del monte. Eso, aunque Darwin todavía no había nacido, pero Picapiedra reconocía las limitaciones de su especie bípeda. Entonces, mentiras, Picapiedra era también cuadrúpedo: utilizó mientras corría sus brazos para lanzar la piedra, que es casi lo mismo que correr tras el venado y alcanzarlo. Digo bien, es casi lo mismo. Pero no es lo mismo. No, no lo es.

La clave aquí para dilucidar algo de la IA de la piedra, la flecha, el arcabuz y el fuego, es que al final quien hacía el trabajo de alcanzar el venado, golpearlo y atontarlo era la piedra; así como el fuego es quien hace el trabajo de hervir, cocinar, galvanizar, podrir, digerir, etc.

A estas alturas estamos casi por decir que el hombre siempre ha sido un instrumento para que la piedra alcance sus objetivos estratégicos, lo mismo que el fuego, los algoritmos, etc. Podría decirse, en algún experimento mental tipo A. Einstein, que da lo mismo que Picapiedra lance la piedra a que la piedra utilice a Pedro para que la lance: el logro es el mismo. Pero, no es lo mismo.

—¿Es alguna diferencia infinitesimal?

—¿Y yo que voy a saber? En este problema de la igualdad fracasó M. Heidegger y, hasta ahora todo el mundo. Mientras tanto, la inteligencia artificial ya está a punto de tomarse absolutamente toda la economía, absorber todo el trabajo posible por hacer de aquí en lo sucesivo. Generaciones y generaciones de IA vendrán.

Estoy siendo ingenuo, desde hace mucho rato la piedra se tomó el universo.

Entonces cabe la pregunta, ¿qué es lo que hemos estado haciendo mal, es decir, pésimamente, para que hayamos llegado al momento en que los computadores, esos genios en cuyos cerebros la IA incuba, nos manden a divertirnos en casa con lo que ellos llaman el ocio productivo, y otras añagazas con las cuales nos estamos engañando? Y es que estamos imaginando desde ya el momento en que la IA vaya a las discotecas a divertirse y beberse nuestro whisky y disfrute nuestras mejores drogas psicóticas de escape y sus varones posean a chicas despampanantemente cibernéticas que les otorguen un placer tan sofisticado como el que jamás soñamos para nosotros mismos. ¡Es que es increíble! Y gozarán de sus chicas en un ambiente lóbrego de humo y miles de deliciosos pecados de la carne y sus derivados más suculentos. Bueno, eso es un decir, podrán inventar hasta algo que se satisfaga sexualmente a niveles de voracidad hasta ahora insospechadas. ¿Qué tal disfrutar un nano orgasmo, molécula a molécula, spin a spin?

—¡Snif! ¡Snif!

Ahora imaginemos que estamos entrando a la Era Picapiedra de la IA. Tomamos un sofisticado algoritmo de cuatro renglones, lo comunicamos a unas máquinas, cada una con su propia IA incorporada, y lo ponemos a fabricar autos con tal precisión y motivo que vayan adecuando su producto según cada pedido ingresado por cada cliente particular de cualquier parte del mundo. ¿Pueden incorporarle un adminículo para partir tamarindos? ¡Sin equivocaciones! ¡Sin formar sindicatos! ¡Sin leyes que los defiendan! ¡Waw!

¡Y eso es solo el comienzo!

Cuarta generación. Autos dotados de IA llegan a una discoteca a divertirse. No aceptan que humanos los manejen pues todavía son demasiado peligrosos cuando se emborrachan. Es más, no se pueden emborrachar en Colombia porque van y matan a sus mujeres. ¿Qué robot haría eso?

He escrito esto porque todavía estamos en Colombia alarmados porque un fiscal anodino renunció porque no obedecieron a su capricho. Y otros seres demente superior no están de acuerdo con la JEP. Todo esto mientras el mundo avanza a zancadas.

He leído y convido a mis conciudadanos a que lean el documento producido por European Trade Union Institute (ETUI), un álgido debate sobre prospectiva de aplicación de la Inteligencia Artificial. Lea el articulo, “Artificial intelligence: a game changer for the world of work”

El estudio empieza así, no muy plácidamente:

“Quien se convierta en el gobernante de la IA se convertirá en el gobernante del mundo “, dijo Vladimir Putin en septiembre de 2017. EE. UU., Rusia y China están convencidos de que la inteligencia artificial (IA) será la tecnología clave que sustentará su poder nacional en el futuro. ¿Qué lugar, entonces, hay para Europa en este contexto?”

Y sí, la pregunta nuestra es pues, ¿qué lugar, entonces, hay para América Latina en este contexto?

La respuesta obvia es: nada. Absolutamente, nada

Todavía estamos colgados de la brocha de lo que diga Estados Unidos; incluso nos dicte qué hacer en Venezuela. ¿Dispararemos sus armas de última generación desde aquí para derribar a Maduro? Todavía ni siquiera estamos pensando en la integración continental de América Latina. Somos tan ilusos que creemos que sin formar bloques y tener una geopolítica propia podremos subsistir como continente.

Nota. Acerca de M. Heidegger y su análisis, he logrado encontrar algo tan poético y filosófico al mismo tiempo como esto: “La central hidroeléctrica se encuentra en la corriente del Rhin. El Rhin deviene en suministro de presión hidráulica que hace girar turbinas cuyo giro produce la corriente eléctrica para la cual se establecen la estación de energía a larga distancia y toda su red de cables. Y es en este contexto de procesos relacionados productores de energía eléctrica, que el propio río Rhin desaparece por completo”.

Cito esto porque la frase final me parece de Alfred Hitchtcok. En el fondo esto quiere decir que Heidegger no daría con nada más allá de la poesía, como si la poesía fuera un medio de conocimiento. Bueno si así fuere tendríamos una tecnología más para ayudarnos

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