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Colombia

Perro que ladra no muerde

Sergio Felipe Salamanca Borrero

El Derecho se origina en la necesidad que tiene la sociedad de garantizar que todas las relaciones entre las personas tengan un marco que garantice que los valores sociales estén presentes en dichas relaciones. Por lo anterior, es común llegar a la idea que el grado de desarrollo de una sociedad depende del numero de leyes que esta tenga, sin embargo, en mi opinión, la hiperinflación normativa desdibuja la verdadera naturaleza del derecho, por entrometerse a tal grado en la vida de los ciudadanos, que lleva a que estos pierdan gradualmente la capacidad de evaluar el verdadero alcance de sus acciones.

El anterior planteamiento adquiere un especial significado respecto de un tema que ha sido fuente de una fuerte polémica, los perros peligrosos. Al escuchar el tema surgen cuestiones como: ¿Qué es un perro potencialmente peligroso?, ¿La peligrosidad tiene su origen en la raza o en la crianza del perro?, ¿Es posible vetar a este tipo de animales de copropiedades?, entre otras.

El debate se reabrió luego de que unos ciudadanos demandaran la constitucionalidad de algunos artículos del Código Nacional de Policía y Convivencia, en los que se regula el tema de los perros potencialmente peligrosos. La Corte Constitucional, en su estudio de las normas demandadas, llegó a una serie de valiosas e interesantes decisiones:

  1. La primera norma avalada por la CC es el artículo 126 del Código de Policía, el cual se encarga de establecer los criterios para determinar ¿Qué es un perro peligroso?. La norma sub examine establece tres criterios, siendo los dos primeros, criterios en los que se tiene en cuenta el historial y el adiestramiento que ha recibido el animal, y el tercero, corresponde a un listado numerus apertus de razas clasificadas como potencialmente peligrosas.
  2. La segunda norma avalada, es el artículo 129 del Código, el cual consagra la posibilidad que tienen los miembros de la propiedad horizontal de prohibir la permanencia de ejemplares caninos peligrosos, sin embargo, el Presidente de la Corte, Alejandro Linares aclaró que “Sí va a ser posible transitar en zonas comunes con caninos potencialmente peligrosos, pero lo importante es que no pueden permanecer en esas zonas comunes o públicas de la propiedad horizontal” (Fuente El Espectador).

Una vez más, la jurisprudencia muestra su rol fundamental en la sociedad, al lograr equilibrar las cargas y derechos de los ciudadanos, permitiendo que una minoría conformada por los propietarios de este tipo de perros pueda seguir teniéndolos, pero en condiciones que garanticen seguridad y paz social.

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