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Colombia

Protagonista de 'El otro lado de la esperanza' habla de su papel

La tragedia de los desplazamientos forzados o el recuento de los sueños rotos; el racismo; la idea de no tener un hogar, el miedo a ser agredido por ser diferente; un halo de solidaridad que brilla por unos instantes. El realizador finlandés Aki Kaurismäki resulta un maestro al momento de retratar historias que dejan al espectador en el limbo entre la risa y el llanto.

'El otro lado de la esperanza', que ya se encuentra disponible en los cines del país, es la más reciente producción del director y guionista reconocido por las producciones 'Un hombre sin pasado', 'Los vaqueros de Leningrado van a América', 'Nubes pasajeras', 'Vida de bohemia' y 'El puerto, entre otras', que han recorrido con éxito prestigiosos festivales como Cannes y Berlín.

“Es una gran suerte para mí, como actor, poder trabajar con una leyenda como él. Yo estaba muy a la expectativa, pero jamás me imaginé llegar a ese nivel. Creo que es un sueño para cualquier profesional de la actuación ser dirigido por Aki Kaurismäki”, comenta Sherwan Haji, el protagonista de 'El otro lado de la esperanza'.

Como en cada uno de los títulos de su filmografía, Kaurismäki se fija en una realidad cada vez más extendida, que muchas veces nace del odio y la intolerancia, y que afecta a los menos favorecidos, llámense pobres, migrantes, almas solitarias o seres incomprendidos.

Con un humor muy particular, no de chiste fácil ni de comedia física, sino del que surge a partir de la situación, el realizador cuenta la tragedia de un migrante sirio, Khaled, que busca refugiarse en Helsinki para poder emprender la búsqueda de su hermana menor, a quien ha perdido en el paso de alguna frontera mientras huían de la guerra.

“Yo soy sirio (también tiene nacionalidad finlandesa). Pero debo decirte que mi vida privada en nada se parece a la del personaje, yo llegué a Finlandia con papeles y sin ser perseguido; en cambio, Khaled ha tenido que enfrentar una serie de circunstancias atroces. Creo que el reto más grande fue asumir esos sentimientos como personales y volcarlos en el personaje, siempre sin perder de vista el guion”, dice el actor que también es director y guionista.

Es triste que aún se considere importante si eres blanco o negro, o de una nacionalidad u otra (…) Necesitamos que piensen que la única solución a todo este conflicto es brindar oportunidades

El otro eje temático de la película recae en Waldemar Wikström, un cincuentón que arriesga todo lo que tiene –su esposa, negocio y trabajo– para poder abrir un restaurante. Su destino termina cruzándose con el de Khaled.

“Creo que 'El otro lado de la esperanza' es una película indispensable en este momento histórico. La gente debe ver esta realidad, es triste que aún se considere importante si eres blanco o negro, o de una nacionalidad u otra (…) Necesitamos que piensen que la única solución a todo este conflicto es brindar oportunidades, pensar en las personas como seres, no como cifras. Te enteras de historias de la vida real que realmente me desagradan, parecen increíbles, porque hay gente que les hace la vida miserable a los otros”, explica Haji, que ha desarrollado la mayor parte de su carrera en producciones para televisión y en cine, en Oriente Medio.

Para él, haber podido compartir con Kaurismäki fue, en principio, una “tremenda sorpresa”, que al final se transformó en la mejor experiencia de su trayectoria.

“Es que a mí me escogieron para el papel –buscaban unas características físicas muy específicas, así como el dominio del inglés, el árabe y algo de finlandés– y llegué al proyecto sin saber quién era el director. Había sido su seguidor desde que estudiaba actuación, tejí una suerte de admiración mística por él, así que cuando lo conocí, todo eso se afianzó. Pero además descubrí que es una persona muy sencilla, cálida y generosa. Es muy lindo trabajar con alguien que está tan seguro, que tiene clarísimo lo que quiere y que, sin embargo, está abierto a escuchar contribuciones sobre el rol en el que estás”, asegura.

Y agrega acerca del método en el rodaje: “Muchas escenas las hacíamos en una toma, máximo en dos, lo cual era un reto, porque se trataba de lucir lo más natural posible”.

Pero eso hace que el trabajo sea más orgánico…

“Absolutamente. Esto funciona para los actores porque el cine tiene ese halo místico, pero también su lado técnico. Hacerlo de esa manera ayuda a que luzca más natural”.

SOFÍA GÓMEZ G.


EL TIEMPO
En Twitter: @s0f1c1ta

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